El enfrentamiento violento.

Punto de vista

El enfrentamiento violento.

Enrique Caballero Peraza

 

La violencia es el miedo a los ideales de los demás.

Mahatma Gandhi (1869-1948).

Es triste, aunque ya no sorpresivo, el hecho de que los contingentes de los sindicatos de los maestros, se enfrenten entre sí, el pasado domingo lo acontecido en el centro de convenciones, en Acapulco, donde armados con palos y tubos una turba de supuestos maestros de la CETEG entró a reventar el foro educativo, un evento que contaría con la presencia del futuro secretario de Educación Pública, el ejecutivo estatal y el rector de la UAGro, nos demuestra claramente que los extremistas siempre querrán permanecer en ese espectro del panorama político, sin importar los resultados electorales. El candidato teóricamente afín a las propuestas de la coordinadora, que son replantear y terminar con la reforma educativa, ganó el proceso electoral de julio, convirtiéndose en el futuro ejecutivo federal, no solamente eso, su partido ganó la mayoría en las dos cámaras. Teóricamente las fuerzas que lo apoyaron deberían estar de plácemes y apoyar las reformas que quieren lograr. ¿De qué manera? Incorporándose a los diálogos convocados y utilizando su representatividad y su liderazgo, aportar en la creación de un nuevo modelo educativo, que tan necesario es para el país.

No hay duda para alguien medianamente inteligente, de que hemos estado educando a una población de la manera equivocada por décadas, una revisión de las publicaciones en redes sociales, plagadas de errores ortográficos y de sintaxis, que las hacen en ocasiones incomprensibles, debería de hacerlo patente aún para los menos inteligentes.

¿Qué es lo que hacen los sindicatos, en lugar de cooperar y buscar mecanismos de diálogo y concertación? Enfrentarse, demostrar con una actitud intolerante que solamente su grupo tiene la razón, no dudan de utilizar la violencia, para expresar su descontento. Muy claro lo dejó José Martí cuando dijo: “Los bárbaros que todo lo confían a la fuerza y a la violencia nada construyen, porque sus simientes son de odio”.

El vandalismo demostrado, fue pretexto también para el robo, algunos de los alumnos de la UAGro que fueron convocados para ser testigos del foro, fueron despojados de sus dispositivos móviles, en un acto deleznable de rapiña. ¿Estos son los maestros en manos de los cuales está la educación de nuestra juventud? ¿Es el ejemplo que nos ponen?

El modelo debe de cambiar, estoy de acuerdo, pero no como los bárbaros desean, la exigencia para permanecer en un aula de clases debe de ser de excelencia, para ello habrá que pagarles bien a los docentes, pero también deberá exigírseles formación, capacidad y disciplina.

¿En qué momento se perdieron los valores que nuestros padres nos inculcaron en la década de los 50s y los 60s? ¿Habrá tenido que ver en ello la eliminación de materias como civismo de la matrícula en educación básica? ¿Cuándo fue que el criminal se convirtió en el héroe al que debemos de emular?

Es urgente una transformación, en eso estamos de acuerdo, no sé si sea la primera, segunda, tercera o cuarta, pero estoy cierto en que urge un proceso de reflexión para saber cuál es el México que queremos seguir construyendo. La tolerancia in extremis a actos violentos, produce una escalada de los mismos, en una búsqueda de provocar al estado para aplicar la represión y poder contar con víctimas y mártires para la causa. Víctimas que después se convierten en negocios altamente rentables, además. La violencia debe de prevenirse, aun cuando para ello se requiera la legítima utilización de la fuerza por parte del Estado. El Estado tiene como obligación salvaguardar la vida y la propiedad de sus integrantes. El discurso del futuro ejecutivo federal, de que jamás habrá represión en contra de “movimientos sociales” no es más que generar una patente de corso para que los agitadores profesionales se hagan con el poder. Esto es inadmisible.

Es cierto que la supremacía del homo sapiens sapiens, sobre el homo sapiens neanderthalensis, fue gracias a nuestros instintos violentos, El hombre nació en la barbarie, cuando matar a su semejante era una condición normal de la existencia. Desarrolló una conciencia. Y ahora ha llegado el día en que la violencia hacia otro ser humano debe volverse tan aborrecible como comer la carne de otro, nos decía Martin Luther King, uno de los principales exponentes de la resistencia pacífica, pero recuerden y con esta última cita de León Tolstoi concluyo:

Toda reforma impuesta por la violencia no corregirá nada el mal: el buen juicio no necesita de la violencia.

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