Jueces y Magistrados Federales: Crónicas de Terror

Lilia, la Católica???

Crónicas de Terror de Jueces y Magistrados Federales.

Por Mina Moreno y Luis Serieys

En este noviembre, mes ligado a crónicas de terror iniciamos, con una serie de crónicas sobre diversos “siniestros personajes” que pululan en el Poder Judicial de la Federación,  para que conozca el público lector quienes son los que tienen el deber de sentenciar sus juicios.

Expondremos sus “trapos sucios, sus cambios, excesos, abusos y maltrato hacia el personal”,  como son solapados y protegidos por el Consejo de la Judicatura Federal, por varios Ministros de la Suprema Corte de Justicia, por Magistrados del Tribunal Electoral.

Conocerán a través de estas crónicas personajes dignos de una película de terror, conocidos en el gremio judicial como “la Juez de las Galletas”, “el Juez de Oro”, “el Sultán Magistrado y su harem”, “el Magistrado Lord Tiquet’s”,  “el Juez Lord derecho de piso”, “la Juez Mil amores”, “la Juez Amanditita”, entre otros.

Iniciamos con la historia de “Lilia, la Católica”, la jueza federal Lilia Maribel Maya Delgadillo, que fue bautizada con ese mote porque se dice que se encuentra estrecha e íntimamente vinculada al Magistrado Alfredo Fuentes, quien fuera su “hado padrino e íntimo tutor”, aunque no profundicemos que tan íntimo.

Mujer, que concurso para Juez hace tan sólo 5 años, sin embargo, en el 2013, los concursos 17 y 18  fueron declarados nulos por compraventa del examen para ser Juez federal, a pesar de  ello, fue designada como Juez de Distrito “bajo una artimaña ilegal y fraudulenta, pues se dijo, que por cuestión de género se le nombró Juez”.

El nombramiento de juzgadora es ilegal  y fraudulento, porque no devino de la aprobación de un examen al haberse declarado nulos los concursos 17 y 18, y ella participó en ese concurso y se encontraba impedida para ser nombra Juez, porque se comprobó la compraventa de exámenes.

Lo que motivo la declaratoria de nulidad de éstos concursos y la renuncia, por el escándalo, del entonces Director del Instituto de la Judicatura Federal, mejor conocido como “la escuelita”,  el Magistrado Leonel Castillo González.

Lo fraudulento se da porque al no reunir los requisitos que establece específicamente la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, se realizó un fraude a la ley con su designación, la cual siempre ha sido cuestionada por propios y extraños.

“Lilia, la Católica” llegó a Acapulco, como Juez Tercero de Distrito en el Estado de Guerrero, ahí inició su carrera como hostigadora, pues cometió abusos contra el personal, tratos inhumanos, insultos e intimidación fueron  sus cartas de presentación.

Enfermó a varios, presentando problemas de salud como ansiedad, estrés y Colón irritable, algunos terminaron con atención psiquiátrica por el acoso laboral.

Le fueron interpuestas 3 quejas administrativas ante el Consejo de la Judicatura Federal,  de las cuales, sólo se ha resuelto 1, que se declaró fundada y que únicamente, mereció una palmadita en la espalda y un “pórtate bien eh”, ah no perdón, fue una simple llamada de atención privada a Lilia, la Católica.

Como premio,  se ganó… ¡No un auto!, sino un nuevo juzgado en el Estado de Querétaro, pesé a la gravedad de las quejas  en Acapulco, ya que inició procedimiento administrativo a algunos trabajadores como:

Víctor Ugalde, en un procedimiento sin intervención de la Representación Sindical y están pendientes de resolverse 2 quejas administrativas que “duermen el sueño de los justos”.

Esta lentitud del Consejo para resolver una sencilla queja administrativa, deja evidenciado que en la Casa de la Justicia, no hay Justicia para los más débiles, que son sus propios trabajadores.

Cuando “Lilia, la Católica” estuvo en Guerrero, cosas raras sucedían en el Juzgado de Distrito en Acapulco, pues, por arte de magia aparecían sobre los escritorios polvos y sustancias sospechosas, los trabajadores le pidieron a la jueza, la investigación de las cámaras y nunca  realizó la revisión de los vídeos.

Pero, donde definitivamente se graduó como hostigadora “Lilia, la Católica”, fue en el Juzgado Segundo de Procesos en Querétaro, donde arribó con toda su crueldad hace 2 años,  imponiendo a los trabajadores una verdadera vida de infierno, pues se vanagloria de tener la vara alta, de haberse chingado al representante sindical de Acapulco, y que nadie puede con ella, porque tiene a “Felipillo” de su lado.

“Lilia, la Católica”, llenó su privado de biblias e imágenes religiosas y usa su religión para intimidar al personal, cree que el Santísimo la eligió desde el cielo para evangelizar a sus peones, no perdón, al personal.

Realiza llamadas a los ex jefes, investiga no sólo la vida íntima de  los trabajadores, su actividad en sus redes sociales, sino también,  hasta a los familiares y los cuestiona si viven en el pecado.

Como ha dado  catequismo en la Parroquia del Señor de la Transfiguración, les impone como tarea y obligación de realizar cuestiones de la Iglesia como impresiones de oraciones, imágenes religiosas, dentro del juzgado, con el material destinado para la impartición de justicia, distrayendo no sólo los recursos federales, sino también el recurso humano y tiempo, para fines religiosos, dentro de un Estado Laico.

Uno, de sus brazos ejecutores es Samuel Rodrigo Figueroa Hernández, quien se encuentra autorizado por la Juez “Lilia, la Católica”, para  agredir,  humillar y denigrar verbalmente al personal y es el encargado de levantar las actas administrativas contra los trabajadores.

Samuel Figueroa tiene escrita su historia en el PJF como ejecutor, pues, en Chiapas, fue el hombre duró de la Juez Minerva López Constantino, conocida como “Amanditita”, o será ¿“la Pinochet” que nos llegó por exportación del Cono Sur? Con eso de que es de origen chileno.

Así pues, desde su llegada a Querétaro,  la Juez “Lilia, la Católica” marcó un hito en el Juzgado Segundo de Procesos Penales, al dar nombramientos a su entero capricho, hostigar y correr al personal, gente que incluso sólo dura una semana, por lo que, infinidad de personas han pasado por el Juzgado, y es que, como es la reina católica y el Juzgado su Reinado, quiere catequizar y evangelizar a todo Querétaro.

“Lilia, la Católica”, vocifera en los pasillos, que ella es la Juez y nadie puede, ni podrá con ella, monta en cólera con facilidad, sus manos y labios tiemblan de ira,  insulta al personal en las diligencias públicas, estando presentes todas las partes, ni los defensores de oficio y ministerios públicos adscritos se escapan de sus amenazas.

Acosa a los oficiales judiciales amenazándolos que los meterá a la cárcel, por cualquier delito que se invente, obliga al personal a checar su salida a las 6 de la tarde, aunque se queden laborando hasta la madrugada, con lo que les impide recibir el pago de horas extras.

Revisa las actividades en redes sociales y en whattsap de los trabajadores, y  no se conforma con ello, pues tiene destinadas a personas que se dedican a revisar las redes sociales de los  familiares del personal.

Revisa los celulares de los trabajadores y les impide utilizarlos, al grado que en las reuniones y dentro del juzgado tienen estrictamente prohibido sacar fotos y mucho menos vídeos,  no vaya a ser que la graben en uno de sus ataques de ira irracional, así pues, solamente les falta el grillete físico de la esclavitud.

Los trabajadores tienen miedo a denunciar ante el Consejo a la Juez “Lilia, la Católica”, pues como la Santa inquisición en la época del oscurantismo religioso, persigue sin piedad a quien “se le quiere salir del huacal”, cambiándolo de área, levantándole actas, amenazándolos que si se quejan no encontrarán trabajo en ningún juzgado.

El Ministro Presidente Luis María Aguilar, en un total cinismo, pues pese a las graves acusaciones sobre la venta del exámes para jueces de distrito dadas a principio de este año, el 12 de septiembre de 2018, autorizo el 37 concurso interno de Magistrados Federales y el 3 de octubre,  “Lilia, La Católica” apareció en la lista de aspirantes aceptados, con el número 21.

Todo ello pesé a tener quejas administrativas en su contra, una de ellas fundada y no haber sido ratificada como juez, pues sólo cuenta con 5 años en el cargo y en el Portal del Consejo de la Judicatura Federal, en la Crónica del Juzgador no aperece el número de concurso por el que fue designada Juez, porque los concursos 17 y 18 para jueces federales fueron declarados nulos por la compraventa fraudulenta de exámenes.

Sin embargo, “Lilia, la Católica” fue designada Juez y, para mayor desvergüenza y cinismo una vez más pretenden pasar sobre lo que la ley establece; esto es,  no tener queja fundada y haber sido ratificada como Juez, repitiendo de esta forma su fórmula perfecta que le funcionó para ser designada Juez, esto es, la ilegalidad y el fraude a la ley.

El Consejo de la Judicatura Federal debe tomar cartas en el asunto de la juez “Lilia, la Católica” y realizar una visita extraordinaria a los procesos y juicios de amparo, que tiene a su cargo, debido a la infinidad de barbaridades y manejo de los acuerdos.

El Visitador debería entrevistar al personal en privado y garantizar su seguridad, para escuchar su historia de horror y el Sindicato del Poder Judicial de la Federación, tiene la obligación de ayudar y representar a los trabajadores, dejando de ser un pelele a manos del Ministro Presidente Luis María Aguilar.

Urge que el Congreso de la Unión  realice la reforma a  la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación y a la Constitución mexicana, para que por ley,  se les  practiquen a los Jueces y Magistrados, los exámenes psicrómetrico, psicológico y de adicción a narcóticos.

Deseando que estas reformas, no sean letra muerta y Sí en cambio se les practiquen los exámenes que sirvan realmente para depurar al Poder Judicial de la Federación de personas cuestionables.

Los juzgados y tribunales no son feudos, no son empresas particulares, se pagan con los impuestos de todos, el mobiliario, los salarios, el material de trabajo se paga con los impuestos de los ciudadanos, no son propiedad de los titulares, es algo que algunos Jueces y Magistrados federales olvidan.

A partir de esta historia, surgen varias preguntas, como las siguiente: ¿Qué o quién está detrás, de la Juez “Lilia, la Católica”?

Además,  de su estrecha relación con el Magistrado Alfredo Fuentes,  la investigación debe abarcar a sus familiares, y su entorno social, bienes inmuebles, cuentas bancarias, empresas y negocios de ella, y de su familia cercana.

Por otra parte,  la imposición del catolicismo en América fue hace siglos, la Juez “Lilia, la Católica” parece sufrir de amnesia, o ¿será ignorancia?  Ya que pasa por alto,  una máxima constitucional, la libertad de credo, pues  la experta Juez Federal olvidó que la Constitución mexicana en su artículo 24 garantiza el derecho humano de la libertad de religión, que todo hombre es libre para profesar la creencia religiosa que desee.

A pesar de ello, “Lilia la Católica”, hostiga al personal y quiere imponer su fe, lo que ahora pone a esta “flor de pantano” como pretendiente para ser nombrada Magistrada Federal.

Aquí surge otra pregunta ¿sirve esta “flor de pantano” a la institución?

¿Sirve al país?

O ¡se sirve de los cargos y denigra a ambos?

¡El tiempo lo dirá!

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *