El rehén político que no escapa

LECTURA POLÍTICA

El rehén político que no escapa

Noé Mondragón Norato

 

El actual grupo gobernante en Guerrero debe tener bastante clara y despejada la cancha: de los cambios y enroques que realice hoy miércoles el gobernador Héctor Astudillo, dependerá en gran medida, el posicionamiento y la competitividad electoral del PRI para la elección de gobernador de 2021. Porque será con esos funcionarios con los que enfrentará durante los tres años que le restan a su administración, las embestidas políticas de la federación morenista. E intentará apropiarse de eficacias con las que ha estado reñido. Basta con asomarse al frío diagnóstico para entenderlo mejor.

APELAR A LA UNIDAD.- Hoy más que nunca, el gobernador Astudillo necesita de la cobija política de todos los grupos priístas. Incluso, a los que, durante los primeros tres años de su gestión, ha desdeñado. Excluido abiertamente del reparto del poder. Es escenario lo dice todo: 1.- Tras la renuncia “por enfermedad” del extitular de la SEG, José Luis González de la Vega Otero, el avispero tricolor se alborotó. Y el número de tiradores a ocupar dicha cartera se incrementó notablemente. Mientras, los grupos que los arropan presionan y esperan. Dentro de este enjambre político voraz y depredador hay dos personajes que resaltan: el exgobernador perredista Ángel Aguirre Rivero, quien pretende colar al exsenador Sofio Ramírez Hernández. Y el grupo político del exgobernador Rubén Figueroa Alcocer, quien presiona con dos de sus piezas: el exdiputado local y exdirigente estatal del PRI, Cuauhtémoc Salgado Romero. Y el exsenador y efímero exedil de Iguala, Esteban Albarrán Mendoza. De algún modo, el gobernador debe satisfacer a esos dos grupos. Porque la unidad tricolor podría tornarse demasiado endeble de aquí al 2021. 2.- otra cartera pendiente de renovar, es la dirigencia del PRI estatal, tras la renuncia de Heriberto Huicochea Vázquez, un personaje que obtuvo pésimos resultados electorales el pasado 1 de julio, y parece condenado a terminar el sexenio astudillista en la curul local. Ahí, el exgobernador, exsenador, exdirigente nacional del PRI y actual diputado federal plurinominal, René Juárez Cisneros, intenta empujar a su más fiel alfil político: Daniel Pano Cruz. El problema de Pano es que no conoce todos los resortes que mueven a ese partido. Ni cómo se comporta la militancia tricolor por regiones y territorios. Se necesita ahí, un operador eficaz que se ponga a tono con el discurso anticorrupción de López Obrador. Y vender eficazmente esa imagen. Pero, sobre todo, proyectar tablas, movilidad creciente y experiencia política para operar con verdadera filigrana. Como sea, el grupo político de René Juárez va a pelear su propia tajada del pastel en el gabinete de Astudillo. Y por simples valores entendidos, el gobernador también lo debe dejar satisfecho. 3.- Trasciende que, en la Secretaría General de Gobierno, Florencio Salazar Adame, se mantendrá inamovible. Pero en la Secretaría de Obras Públicas, estaría arribando César Armenta Adame, el excandidato del PRI que perdió la elección de diputado local por el distrito 1, en el reciente proceso electoral. César era secretario privado del propio mandatario estatal, pero se le estaría ubicando en esa dependencia, debido a su perfil profesional como arquitecto. Sería uno de los pocos cuadros del grupo político gubernamental, que arrastra con cierto plus político, pese a la derrota electoral que sufrió. 4.- La Secretaría de Finanzas tiene en Tulio Samuel Pérez Calvo, al mejor aliado político del gobernador. Y se entiende: en sintonía con el extinto expresidente José López Portillo y sin ser su hijo, es el orgullo de su nepotismo. Siendo su familiar, es entendible que lo dejará ahí durante lo que resta de su sexenio. El problema de Tulio, sin embargo, es la enorme opacidad que dejó entrever durante su reciente comparecencia ante los diputados locales de la 62 legislatura. Y es justamente por ese lado, por donde lo podrían atrapar los órganos fiscalizadores federales. Pero Astudillo está obligado a ponderar la unidad tricolor. Pese a seguir asumiendo como rehén de los grupos políticos priístas. Aunque quiera, ya no puede escapar.

HOJEADAS DE PÁGINAS…Pésima fue la señal que envió el Comité de Participación Ciudadana del Sistema Estatal Anticorrupción, al elegir como uno de sus integrantes, al cuestionado y muy evidenciado extitular de la desaparecida Auditoria General del Estado (AGE), Ignacio Rendón Romero, quien se autoasignó una liquidación por 4.9 millones de pesos al concluir su periodo en esa dependencia. La Comisión de Transparencia del Congreso local está obligada a revisar esa infame y grosera designación. Y darle reversa. No hay más.

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