¿El hambre es el hambre?

El voyerista

¿El hambre es el hambre?

Por Alfredo Guzmán

 

Un animal político picado de alacrán, muere hasta que es bajado a su tumba. Mientras viva, seguirá moviendo fichas, definiendo acciones, promoverá eventos o declaraciones, que le permitan, si lo dejan, establecer agenda o estrategias para seguir en lo que le gusta: La política.

Políticos picados de alacrán, son todos. Algunos caídos en desgracia, otros olvidados, los más sin vigencia y los menos queriendo seguir en el ajo, poniéndole sabor al caldo, utilizando su experiencia.

Todos requieren tener capital político o dinero. Quienes lo tienen, lo aprovechan.

Ante un escenario cercano al proceso electoral federal del 2021, empiezan a saltar quienes buscan estar vigentes o al menos tener las canicas suficientes, para colocarse o colocar sus piezas en un lugar donde puedan trascender.

Aguirre Rivero, es uno de ellos. No tiene hambre de comer, sino de política. Tiene dinero, aunque no lo gasta y recursos suficientes que ha sembrado o se ha apropiado y aunque su proyecto mayor no se logró, tiene necesidad de mantenerse vigente a costa de morir por inanición política.

Y morirse para un político de inanición, es la muerte chiquita.

Sin tener partido, puede moverse en el escenario social y coquetear con quien desee.

Le hizo ojitos a Andrés Manuel y nadie lo peló. Habla como perredista y molesta a algunos.

Quiso hacer alianzas con Morena y le dijeron que no representa a nadie. Aunque tiene diputados en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), en el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y en el mismo Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

Declaró que el PRD, podría hacer alianzas con cualquier partido y algunos entendieron que quiso decir PRI. Otros que habló de Morena. Y quienes como yo, sólo entendimos que tiene hambre.

Convertido en analista, opina y su visión es respetable y en algunos mete ruido. Pero de ahí a decidir, no tiene posibilidades de hacer nada. Mas que opinar y fue lo que hizo.

Algunos podrían suponer que es un paria político, no porque sea un miserable político, sino porque no tiene los mismos derechos de un militante del PRD. Su pasado le permitió sembrar.

Y de esa siembra vive. Aunque los saldos y varias situaciones le hayan salido contrario a sus deseos, ha logrado ser dos veces gobernador en la práctica. Interino y por votación.

Senador, diputado federal y funcionario en varios gobiernos.

Y ahora regresa por sus fueros perdidos, luego de que salió con la cola entre las piernas, acusado por las circunstancias y por los padres de familia de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, quienes le gritan asesino sin que le hayan comprobado nada, aún.

Se siente inmune y reta al destino. Supone que tiene vigencia y envalentonado, quiere manipular a un partido, que navega sin rumbo y sin timón, como el PRD.

Con un pasado de poder, ahora sin él, quiere establecer que puede recuperar lo que no tiene.

Las circunstancias se presentan con escenarios inéditos y turbulentos. Quiere como pescador, hacerlo a río revuelto. Tiene amigos y muchos enemigos.

Aguirre no deja de ser un personaje de la política. Falta que él mismo establezca su fuerza, su vigencia, su capacidad para moverse en escenarios como el actual, donde creció usando el corporativismo, que hoy, empieza a morir, luego de que el nuevo gobierno, copta sin obligar a ser parte dé, sino comprando conciencias de manera directa.

Pagos a ancianos, a jóvenes y adultos para que dejen de robar huachicol, a mujeres con hijos, a minusválidos, a quienes no trabajan y a quienes estudian y a campesinos en Guerrero. Ese ejército, ya está caminando hacia el 2021.

Si gana el hambre, puede ser vigente, si se pierde, ahí quedará.

 

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