El desgaste inducido de Pablo Amílcar

LECTURA POLÍTICA

El desgaste inducido de Pablo Amílcar

Noé Mondragón Norato

 

El paro laboral del Congreso del Estado no lo resolverá el presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), el morenista Antonio Helguera Jiménez, sino el gobernador Héctor Astudillo Flores. Y la razón es obvia: vender hacia el exterior no solo la inexperiencia legislativa de Helguera, sinoobligarlo a que abra la agenda legislativa que conviene a ciertos intereses políticos. O de lo contrario, atizarle a la parálisis legislativa con el propósito de quemar por adelantado, algunas aspiraciones de poder. Hay que explorar las coyunturas.

REVENTAR A HELGUERA. – Al igual que en el PRD, quienes llegaron arropados a la actual legislatura local por el Morena, comparten de fondo, muy pocas afinidades con AMLO. Pero en contraparte, estarían en el camino de reproducir muchos vicios arrastrados tanto por el PRI, como por las tribus perredistas. Se lee así: 1.- Desde que Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, llegó como diputado local se ofertó como un personaje de izquierda verdadera. Tomó distancia de los ex gobernadores perredistas Zeferino Torreblanca y Ángel Aguirre. Asumió que el Morena no los invitaría como candidatos en la pasada elección de julio de 2018, un pronóstico político que al final, se cumplió. Sin embargo, repartió boletos de admisión para todos los trásfugas perredistas que, como las ratas, abandonaron la embarcación cuando advirtieron su hundimiento. Y desde luego, fortaleció su propio grupo político con la mira puesta en la elección de gobernador de 2021. Una maniobra resaltó: al ser designado delegado federal por AMLO, el cargo de presidente de la Jucopo en el Congreso local quedó vacante. Pablo Amílcar empujó entonces a uno de sus incondicionales: Antonio Helguera Jiménez. En el camino se quedaron las aspiraciones de Arturo Martínez Núñez, del grupo político de su tío, el ex dirigente estatal del Morena, César Núñez Ramos. Y de Marco Antonio Cabada Arias, quien era empujado discretamente por el grupo político del ex gobernador Ángel Aguirre. 2.- Tanto en el PRI como en el PRD acusaron de recibo: el grupo de Pablo Amílcar al interior del Morena, comenzaba a fortalecerse. Sin embargo, el punto vulnerable de Helguera es bastante visible. Se mide de dosformas: su muy escaso fogueo político traducido en la reproducción sistemática de errores. Y su notoria inclinación a reproducir los mismos vicios priistas. Como la marcada opacidad en el manejo de los recursos ahorrados por concepto de reducción a los salarios de los diputados. Y el corte a la mitad, en los convenios por concepto de publicidad en la oficina de Comunicación Social. La inconformidad en el Congreso local se mide así, de tres distintas maneras: hay irritación en las demás fracciones legislativas, hay irritación en la base laboral, y finalmente, en los medios de comunicación que se quedaron fuera de los convenios. Lo peor es que Helguera no encuentra la salida a ninguno de los tres escenarios. 3.- Es obvio que las fracciones del PRI y PRD se unieran para hacer frente a la pérdida de sus propias prerrogativas. Y tanto Héctor Apreza como Celestino Cesáreo, se placearan mediáticamente apoyando “solidariamente” a los trabajadores paristas que demandan el 13 por ciento de aumento salarial. Ambos saben que con esa postura ganaron dos cosas: la simpatía de los inconformes. Y al poner contra las cuerdas a Helguera, debilitaronde paso al propio Pablo Amílcar. Ese es justamente el punto: vender la imagen de un Congreso local en constante disputa, improductivo, que no logra ponerse de acuerdo en la agenda legislativa, sesionando en forma itinerante ante la crisis provocada por Antonio Helguera y haciéndole vacíos legislativos al propio presidente de la Jucopo. La idea parece muy obvia: reventardesde afuera a Helguera y apoyar a otro prospecto del Morena que lo sustituya.Gastando con ello, las aspiraciones de Pablo Amílcar Sandoval, a quien también le llueve recio en su milpita ante el retardo en la entrega del fertilizante. Por eso, el gobernador Astudilloobserva y calla. Porque será él quien resuelva el conflicto laboral en el Congreso local.

HOJEADAS DE PÁGINAS…La encuesta México Elige del mes de junio, ubicó al gobernador Héctor Astudillo dentro del rango “los once peor calificados” alcanzado un 35.5 por ciento deaprobación de sus gobernados. A pesar de que remontó esta vez, las cifras negativas de marzo, abril y mayo, el mandatario estatal no logra abandonar los números que desaprueban su gestión. A final de cuentas, los hechos son tercos. Se imponen y opacan cualquier cifra.

 

 

 

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