AMLO: gobierno de ocurrencias

Contexto Político

AMLO: gobierno de ocurrencias  

Por Efraín Flores Iglesias

 

Este 1 de septiembre o “Día del Presidente” fue de intensa actividad política y legislativa, tanto en San Lázaro como en el Congreso de Guerrero.

El presidente Andrés Manuel López Obrador, quien se asume como un demócrata y admirador del Benemérito de la Patria (Benito Juárez) y el “Apóstol de la Democracia” (Francisco I. Madero), no acudió a la Cámara de Diputados para rendir su primer informe de gobierno.

Es obvio: no quiso escuchar los duros cuestionamientos de los legisladores del PAN, del PRI y del PRD, a quienes tacha de conservadores. Prefirió dar un mensaje en el patio del Palacio Nacional, en el que se dieron cita los representantes de los poderes Judicial y Legislativo, así como gobernadores, secretarios de Estado, embajadores y empresarios.

Si bien es cierto, la Carta Magna no lo obliga a comparecer ante el Pleno de la Cámara de Diputados a rendir su informe de gobierno, su partido que es mayoría (Morena) se ha negado en reformar el artículo 69 para que cada 1 de septiembre se presente a rendir cuentas y escuchar los posicionamientos de los legisladores de la oposición, como ocurría hasta antes de 2008.

El último presidente que asistió al Congreso para entregar su informe fue Felipe Calderón Hinojosa, en 2007, pero dio su mensaje hasta un momento posterior en otro recinto, debido a que seguidores de López Obrador realizaban una protesta violenta afuera de las instalaciones del Palacio Legislativo de San Lázaro, ya que alegaban que Calderón llegó al poder a través de un fraude electoral.

En agosto de 2008 se reformó el artículo 69 constitucional para eximir al titular del Poder Ejecutivo federal de tener que asistir a la sede del Congreso a presentar su informe. Desde entonces, basta con que lo haga llegar por escrito.

López Obrador rindió su primer informe de gobierno (el tercero para sus fieles seguidores) sin contratiempos. Sus malquerientes no protestaron en Palacio Nacional, sino en el icónico Ángel de la Independencia del Paseo de la Reforma en donde arrancaron su marcha para dirigirse de manera pacífica hasta el Monumento de la Revolución.

Ojalá todas las protestas fueran así. Sin violencia física ni agresiones verbales.

En 2006 –recuerdo– los chairos se distinguieron por sus protestas radicales. El ahora diputado federal de la Cuarta Transformación y mejor conocido como “Porroñas”, Gerardo Fernández Noroña, por ejemplo, se enfrentó con elementos de la Policía Federal.

Hay de protestas a protestas. Esa derecha que tanto odia el actual presidente de la República y que a diario ve en la sopa, no necesita realizar actos vandálicos para hacerse notar. Y no sólo en las calles protesta de manera pacífica, también lo hace en las tribunas del Congreso de la Unión y de los Congresos locales.

¿Y qué informó este 1 de septiembre el presidente López Obrador? En concreto, nada. Más de lo mismo. Sigue con su perversa estrategia de culpar al pasado de su incapacidad para resolver los graves problemas de México.

El pasado 18 de marzo declaró formalmente el fin de la política neoliberal porque, dijo, significaba políticas públicas dirigidas a garantizar el bienestar de las minorías y a maginar a la mayoría de nuestro pueblo.

“Aparejada esa política o modelo neoliberal, con su política económica de pillaje antipopular y entreguista, quedan abolidos el modelo neoliberal y su política económica de pillaje, antipopular y entreguista”, dijo en un mensaje que ofreció en Palacio Nacional.

Resulta que en los últimos días concretó una gran alianza con el empresario Carlos Slim Helú, uno de los máximos representantes del neoliberalismo en México.

Y eso no es todo. El jefe de la Oficina de la Presidencia de la República es, nada más y menos, que el empresario Alfonso Romo Garza, uno de los beneficiarios del Fobaproa en 1995. La incongruencia, pues.

La ceremonia del primer informe de gobierno de López Obrador inició a las 11:00 horas.

Por la tarde (17:00 horas), la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, acudió a la sede de San Lázaro para entregar el informe al longevo presidente de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo.

El documento entregado por la responsable de la política interna del país será analizado en el transcurso de los días por los legisladores. Y los secretarios de Estado serán llamados a comparecer ante el Pleno de la Cámara de Diputados.

Si la bancada de Morena estuviera realmente comprometida con una real rendición de cuentas, no se opondría en reformar el artículo 69 constitucional para que el presidente acuda a rendir su informe de gobierno. El que nada debe, nada debe temer.

Lo cierto es que López Obrador sigue en campaña y dividiendo a los mexicanos. Los desaciertos en su gobierno son palpables, sobre todo, en materia económica y en seguridad pública.

Su gobierno es de ocurrencias y sin visión de futuro.

ENTRE OTRAS COSAS… Mientras el presidente López Obrador daba un mensaje en Palacio Nacional, los diputados de Guerrero sesionaban para instalar el primer periodo de sesiones ordinarias del segundo año de ejercicio constitucional de la LXII Legislatura local.

Asimismo, el legislador perredista y miembro del grupo político del ex gobernador Ángel Aguirre Rivero, Alberto Catalán Bastida, asumió el cargo de presidente de la Mesa Directiva, con base al acuerdo parlamentario que aprobó el Pleno en sesión del pasado 13 de junio. Por lo que a partir de este día es el máximo representante del Congreso ante los Poderes Ejecutivo y Judicial de la Federación y del Estado, así como, ante los Ayuntamientos.

 

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