Expulsión de diputado de MORENA, por pugna interna para controlar al Congreso y a su partido

Palabras Mayores

Expulsión de diputado de MORENA, por pugna interna para controlar al Congreso y a su partido

por Jorge Romero Rendón

 

 

A pesar de que el coordinador de la fracción de MORENA y del Congreso local, Antonio Helguera Jiménez, ha tratado de expulsar con su proverbial torpeza al diputado Servando de Jesús Salgado Guzmán, éste recibió el apoyo de la mitad de su bancada y aunque ratificó que permanecerá en ese partido, pésele a quien le pese, la notificación oficial hecha al pleno, lo deja prácticamente fuera, pues al no ser militante morenista, carece de derechos partidistas.

El intento de expulsión de Salgado va más allá de una mera medida disciplinaria por las críticas que ha vertido hacia los errores cometidos por funcionarios federales morenistas en casos como el fracasado programa de fertilizante. Y de hecho, ni siquiera su “líder” Helguera ha dado alguna razón que justifique el separarlo de su fracción, muy a pesar de que eso le costaría quedar en abierta minoría en cualquier votación en el Congreso local, como ya ocurrió hoy.

No. El verdadero origen del nuevo desatino de Antonio Helguera se inscribe en la lucha interna por el poder en MORENA, en virtud de que los diversos grupos en pugna están peleando ya en tres pistas: el control de su partido, ante el cambio de las dirigencias nacionales y estatales que se llevará a cabo dentro de pocos meses; la apropiación de los procesos de designación de los candidatos a gobernador, alcaldes y diputados federales y locales en el 2021; y el propio control del Congreso local en los dos próximos años.

La pugna ya es abierta entre los dos grupos principales, el del delegado de la Secretaría de Bienestar –que tiene el control sobre los activistas de MORENA que operan los programas sociales de AMLO, llamados “Servidores de la Nación”-, César Núñez Ramos, quien apoya la permanencia de Servando Salgado en la fracción de su partido en el Congreso local; y el del “delegado único”, Pablo Amílcar Sandoval Ramírez –hermano menor de la secretaria federal de la Función Pública, Eréndira Sandoval-, quien se salvó de ser cesado junto con los demás responsables del fracasado reparto del fertilizante en Guerrero, gracias a la influencia de su pariente.

Ambos personajes quieren tener ventajas adelantadas para obtener el control de la dirigencia estatal de MORENA, y con ello designar a su gente en las candidaturas mencionadas. Y por eso Pablito Sandoval le ordenó al diputado Helguera que expulsara a su homólogo Servando Salgado, para debilitar al grupo contrario… aún a costa de debilitar a su partido en el Congreso.

Para colmo de torpezas, el tema de Servando llevó a que el grupo contrario al delegado Pablito cuestionara toda la estructura morenista en el Congreso, desde la asignación de comisiones, hasta el pésimo papel que ha hecho su coordinador Helguera, en busca de sustituirlo por alguien menos torpe y menos adicto a los caprichos de Pablo Sandoval.

Al final, aún cuando la expulsión de don Servando se haga realidad, Pablo Amílcar estaría a punto de dinamitar su propia influencia en el Congreso: generó el riesgo de perder la coordinación y las comisiones más importantes; no le importa perder a un diputado y con ello la mayoría de que había gozado; e incluso podría perder la Coordinación del Poder Legislativo.

Su único logro con este escándalo ha sido dividir más a fondo a su partido –cada uno de los dos grupos internos se queda con 11 diputados, nadie gana nada, pero los morenistas quedan en desventaja con sólo 22 legisladores, contra 24 de partidos opositores e independientes- y a su grupo parlamentario, donde las diferencias ya parecen irreconciliables, en esa feria de las ambiciones en que se ha convertido MORENA, donde creen que si una vaca ponen de candidata, por el nombre del Peje ganaría. Y todos se frotan las manos imaginándose ya con mejores cargos para el próximo trienio.

Y si algo le faltaba a Servando Salgado para posicionarse en primer lugar como aspirante morenista a la candidatura por la alcaldía de Chilpancingo en el 2021, Amílcar lo hizo más popular como mártir político del morenismo autoritario, muy a su pesar, sacrificando de paso a su propia aspirante, la pablista Otilia Hernández…

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