Politizar el discurso contra la corrupción

LECTURA POLÍTICA

Politizar el discurso contra la corrupción

Noé Mondragón Norato

 

El pago del Fondo de Aportaciones para la Nómina Educativa y Gasto Operativo (Fone), ha sido el principal dolor de cabeza del gobernador Héctor Astudillo Flores. No solo durante la administración del ex presidente tricolor Enrique Peña Nieto ─quien nunca hizo nada para resolver el problema─, sino fundamentalmente con el gobierno de López Obrador, que, escudándose en el discurso contra la corrupción, tampoco ha generado salidas al conflicto. Y mientras, los únicos que se mantienen sumidos en la incertidumbre y en el amague permanente del gobierno estatal en el sentido de que «ahora si no les pagarán», son los más de cinco mil trabajadores de la educación ubicados fuera de esa nómina. Pero el asunto tiene trasfondos.

¿COMBATE REAL A LA CORRUPCIÓN? – El combate a la corrupción en el sector educativo en Guerrero, tendría que atravesar forzosamente, por una depuración a fondo en las relaciones entre el gobierno estatal con el sindicato oficial (SNTE) y el sindicato disidente (Ceteg). Y desde luego, por la obligada transparencia en la asignación de las plazas magisteriales. El desglose es obligado: 1.- Recientemente, el gobernador Héctor Astudillo reveló que muchas de las plazas magisteriales que la Ceteg logra en la mesa de negociación con su gobierno, terminan siendo vendidas por los dirigentes de ese sindicato opositor. Es decir, el discurso acusador de la corrupción por parte de los cetegistas, se emplea para alimentar su propia corrupción. Si esa estrategia opera el sindicalismo magisterial disidente ¿cómo se espera entonces que el sindicato oficial (SNTE) no haga lo mismo? Y en el último de los casos, ¿cómo inhibir y condenarla propia corrupción en la Secretaría de Educación Guerrero (SEG) y en el gobierno estatal, si quienes lo hacen terminan beneficiándose de ella? En este contexto aparece diáfano el doble discurso. Impera la simulación. 2.- El gobernador Astudillo asume que para la primera quincena de septiembre ya no podrá pagar la nómina a los trabajadores fuera del Fone. «Dejamos de pagar impuestos y a los proveedores, para seguir pagando a los maestros fuera del Fone. Pero la quincena del 15 de septiembre, esa sí la veo como un gran problema», sentenció. El mandatario reveló así, cuando menos dos cosas: que no ha logrado gestionar exitosamente, ni con la Secretaria de Hacienda ni con el secretario de Educación, Esteban Moctezuma Barragán, el fin a ese problema que lo tiene clavado en la suela de sus zapatos. Y que espera pacientemente, que el conflicto reviente hasta que los trabajadores de la educación desquicien a la entidad con paros, marchas y plantones para que la Federación atienda el problema. En este contexto, las palabras apesadumbradas del mandatario estatal no pueden pasarse por alto: «creo llegar al límite de mi responsabilidad». 3.- El reverso de la moneda tampoco puede dejar de leerse. Porque hasta el momento y desde diciembre de 2018, al cumplirse exactamente nueve meses del arribo de la Cuarta Transformación; ni la Secretaría de Hacienda ─que acumula la renuncia de Carlos Urzúa Macías desde julio pasado y el arribo de Arturo Herrera Gutiérrez─, ni el titular de la SEP, Esteban Moctezuma Barragán, han ventilado públicamente el obligado diagnóstico que ya deben tener en sus manos, en torno a cómo y con cuántos engranes está girando la educación en Guerrero. Los tráficos de influencias que persisten. La venta de plazas alentadas no solo desde el interior de la SEG, sino desde los dos sindicatos. Pero, sobre todo, el monto de los déficits financieros que debe ser muy alto. Los indicadores señalan con fuerza que dicha información se hará pública en los momentos precisos. Es decir, cuando se acerquen las elecciones. Porque serán datos impregnados con fuertes tufos políticos, antes que ubicarse en la solución de los problemas educativos. El discurso oficial contra la corrupción parece así, estarse politizando.

HOJEADAS DE PÁGINAS…Tras un «intenso debate» en el 16 Congreso Nacional extraordinario del PRD, las tribus de ese partido lograron mantener intactas las siglas de ese partido. Es decir, no serán absorbidos por Futuro 21. Pero el problema real en ese partido no es el cambio de siglas, sino la permanencia de los mismos personajes que lo llevaron a la debacle. Ahí es donde hace falta operar con una cirugía dolorosa, la extirpación urgente y necesaria de esos tumores cancerosos.

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