De endeudamientos y opacidades

LECTURA POLÍTICA

De endeudamientos y opacidades

Noé Mondragón Norato

44 millones de pesos se dicen fácil y rápido. Pero es la suma con la que el alcalde perredista de Chilpancingo, Antonio Gaspar Beltrán, endeudó a la comuna, alegando no tener recursos para pagar salarios y aguinaldos a los más de 3 mil trabajadores del ayuntamiento. Pero el problema del alcalde no es de activos financieros, sino de pasivos ciudadanos. Basta con asomarse a solo algunas escenas de vodevil, apropiadas con ahínco por este personaje.

DÉFICITS POR TODOS LADOS. -La administración municipal presidida por el edil perredista de la capital, se advierte ampliamente deficitaria. Basta con asomarse a la trama: 1.- La cantaleta recurrente Toño Gaspar, es que no tiene dinero. Asegura arrastrar un endeudamiento de más de 500 millones de pesos heredados por los últimos tres ex alcaldes ─incluido el actual gobernador Héctor Astudillo─, culpa a los usuarios de no pagar el agua potable, arenga a los capitalinos a liquidar el importe del impuesto predial que subió en algunos casos hasta más del 3 mil por ciento, pero se niega a ventilar a sus gobernados la forma en que se está gastando el recurso que recibe de la Federación y del gobierno estatal. Es decir, quiere millonarias entradas de dinero, pero sin adoptar con aprecio y cariño, los procesos de transparencia. Y eso se llama jugar rudo. 2.- El edil no logra alcanzar acuerdos con las distintas facciones sindicales que lo tienen atenazado. Y es obvio: al no transparentar el recurso financiero, los trabajadores inconformes le reprochan continuamente que tenga incrustados en la nómina municipal a varios «recomendados políticos» y arribistas que se vieron de pronto, cobrando jugosos salarios ante la precariedad de otros que de verdad trabajan y que acumulan más de diez años laborando. Para el edil, transparentar los dineros equivaldría a hacerse el harakiri político. Porque saldrían a la luz los nombres de todos esos recomendados políticos que tiene en la nómina. Y que explicaría en gran medida, las razones por las que la comuna no tiene dinero. 3.- La política es de circunstancias, no de querencias ni fanatismos permanentes. Así como mucha de la base social que llevó a AMLO a la presidencia del país se ha desvanecido con el paso de los meses, así en la alcaldía de Chilpancingo, «el encanto» perredista con que Antonio Gaspar sedujo a muchos ciudadanos, se le está acabando irremediablemente. En varias colonias ya lo ubican en un nivel de corrupción similar al del ex edil tricolor, Marco Antonio Leyva Mena, un personaje que, para blindarse de la inquina política local, decidió jugar sus últimas y raquíticas fichas, plegándose al Morena de AMLO. Es frecuente verlo con personajes de ese círculo de «la izquierda». Como sea, el edil parece enfocado no en resolver, sino en atizarle a la problemática pública capitalina. 4.- Si se mira bien, al edil ya se le cayó desde hace tiempo, la posibilidad de colarse a la pelea perredista por el gobierno estatal para el 2021. No solo porque ha gobernado muy mal, sino porque emergieron otros personajes al interior de ese partido, que lo desplazaron. Entre ellos, el ex edil de Acapulco Evodio Velázquez ─metido también en la polémica de los endeudamientos sin aclarar─, y el ex diputado local, Carlos Reyes Torres. Pero el drama político más importante para el PRD como partido, es que, con su estilo atípico y fallido de gobernar, Toño Gaspar estaría sentando las bases para que el PRD pierda la alcaldía en la próxima elección. Y pase a manos del Morena. O bien, se la regrese al PRI, su auténtico y legítimo abrevadero político. Eso sumado al hecho de que, en la fila perredista no está formado ningún aspirante con perfil ganador, que de verdad se la dispute a estos dos últimos partidos políticos. Es más: a Gaspar no le alcanza ni para meterse a la pelea por la diputación federal en el distrito 7. Tampoco, regresar a la curul local. El costo político de gobernar la comuna capitalina se ha convertido en su principal lastre político, adquiriendo a la vez, una deuda ciudadana impagable. Y solo él ─mareado y golpeado por su propia arrogancia─, no lo percibe.

HOJEADAS DE PÁGINAS…En pasos muy similares se encuentra la fallida y simuladora alcaldesa de Acapulco, la morenista, Adela Román Ocampo, quien ya anunció un endeudamiento de 250 millones de pesos para pagar las dos quincenas de diciembre y los aguinaldos. En sectores ciudadanos y empresariales del puerto, ha cundido la especie en el sentido de que Adela debe ser de las primeras militantes del Morena sometida a la Revocación de Mandato. Porque, aunque quiere, no puede.

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