Mensajes y espaldarazos

LECTURA POLÍTICA

Mensajes y espaldarazos

Noé Mondragón Norato

 

Los mensajes del poder suelen ser abiertos. O encriptados. Como sea, marcan la agenda pública. Le dan de empellones al debate. Abren la polémica de forma natural. Ponen nerviosos a los aliados, pero, sobre todo, a los adversarios.Sirven para mostrar solidaridad y confianza. Se convierten en espaldarazos que sepultan ─en apariencia─, riñas políticas y mediáticas del pasado. Alardean «unidad» en medio de conflictos permanentes de intereses. Generan escepticismo y perturbación. Basta con ubicar al menos dos recientes.

GESTICULACIONES DEL PODER. – Hay cuando menos dos actores políticos que desconcertaron con sus intervenciones públicas recientes. No solo por la narrativa del discurso que manejan, sino por todo lo que representan. Y no pueden soslayarse: 1.- De pronto, el delegado federal Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, cambió el tono de su perorata. En su toma de postura como diputado local y de frente al gobernador Héctor Astudillo ─el pasado martes 4 de septiembre de 2018─, el morenista fue enfático: «por primera vez una ‘izquierda verdadera′ es mayoría en el Congreso local y la agenda legislativa que impulsarán tendrá al centro la lucha contra la corrupción, la austeridad republicana, la rendición de cuentas, el respeto a los derechos humanos y la reconciliación de Guerrero». Pablo Amílcar fracasó en esa pretensión. Su discurso apareció hueco y vacío ante los hechos, pues nunca aclaró como presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) a dónde fueron a parar al menos 15 millones de pesos de los ahorros legislativos que manejó durante su periodo de tres meses y medio al frente de esa responsabilidad. Eso no fue todo. El mensaje que acaba de enviar es de reconciliación, pero no con los guerrerenses, sino con el gobernador Héctor Astudillo. Dijo que el mandatario estatal «ha cumplido en materia de seguridad asistiendo a las reuniones, pero hay alcaldes que no lo han hecho ni una sola vez». Para el delegado federal morenista se entiende que la asistencia del gobernador es suficiente para abatir la inseguridad en la entidad. Y la ausencia de los ediles municipales ─el primer reducto del poder público atacado por la delincuencia organizada─ son los responsables indirectos de ella. Pablo Amílcar sabe que la mayoría de los alcaldes proyectan acuerdos soterrados con el crimen. ¿Cómo entonces fustigarlos si éstos no tienen los apoyos ni del Estado ni de la Federación? Lo que en realidad quiso mostrar este opositor de «la izquierda verdadera», fue abrir sus simpatías y dar un literal «espaldarazo político» al gobernador. Acariciar la posibilidad de reencontrarse con él, olvidando viejas riñas del pasado. Olvida que Astudillo proyecta y aplica rencores selectivos. Y él no está dentro de aquellos que fueron ‘perdonados′, como sí ocurrió con el secretario de Fomento Turístico, Ernesto Rodríguez Escalona. La maniobra de Sandoval Ballesteros fue tardía. 2.- Reunidos los grupos políticos del PRI en ostentoso hotel de Acapulco, y teniendo como pretexto el cumpleaños 80 del ex gobernador defenestrado Rubén Figueroa Alcocer, los propósitos se advierten con claridad. Por un lado, que el grupo figueroísta está listo para meterse a la disputa por la candidatura tricolor a gobernador. Por el otro, que la manoseada «unidad» prevalece, pese a que Figueroa guarda ciertas animadversiones políticas con el senador Manuel Añorve, quien recibió al festejado en las puertas del hotel. Las palabras y las tomas fotográficas negadas, abrieron paso a la elocuencia de los silencios. Un solo vaticinio fue el que marcó la intervención del ex mandatario estatal priista: decirle tajante y medio en broma al hijo del gobernador, Ricardo Astudillo Calvo: «tú vas a ser diputado». Como si de pronto y al calor de los arropamientos, las viandas, las risas y los abrazos, se convirtiera en el oráculo de la política tricolor. El conocedor que todo lo prevé y sabe. O quien intenta así, acercarse más al propio mandatario estatal. Influir en sus decisiones. Meter a su gente en la rueda del poder tricolor para el 2021. Los mensajes fluyeron. Y ahí se quedaron.

HOJEADAS DE PÁGINAS… ¿Comparte el ideal de tener «manos libres» para gobernar? preguntó el politólogo italiano Leonardo Morlino, a la desprevenida alcaldesa de Acapulco, Adela Román Ocampo, presente en la ponencia del conferencista internacional y quien solo esbozó una ligera sonrisa, aceptando tácitamente ese ideal. Morlino expuso que la democracia vive un deterioro porque los gobernantes prometen bienestar, «pero con la condición de tener “manos libres” para gobernar sin necesidad de control y rendición de cuentas». Justo en esa percepción está Adela.

 

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