30.8 C
New York
agosto 12, 2026
Opinion

¿Qué haríamos mosotros si nos buscaran entre los escombros?

NADA PERSONAL

¿Qué haríamos mosotros si nos buscaran entre los escombros?

Por: Jaime García

 

 

Perdónenme, pero hoy no voy a hablar de política. Hoy la grilla la deje de lado.

Hoy escribo con el corazón apachurrado, después de pasarme la mañana viendo videos que ningún ser humano debería ver: en Venezuela, una madre escarbando con las uñas entre varillas retorcidas porque abajo está su hijo. En Colombia, un señor mayor sentado en una banqueta, abrazando una foto, porque su casa ya no existe. Miles de gritos que se quedaron a la mitad.

Y luego de ver esa catástrofe, la pregunta cae sola, incómoda, obligatoria: en México, y sobre todo en Guerrero, ¿qué tanto estamos preparados para un sismo de gran magnitud?

Pongamos los datos sobre la mesa, porque la memoria en este país es más corta que un simulacro de primaria.

El 24 de junio de 2026, a las 11:12 de la mañana, Venezuela vivió el infierno en 39 segundos. Un doblete sísmico: uno de 7.2 y otro de 7.5 de magnitud, con epicentro en el estado Yaracuy, a solo 10 kilómetros de profundidad. Superficial, brutal, sin tiempo para rezar. El corte más reciente, del 11 de agosto, es devastador: 6 mil 301 muertos, más de 16 mil 740 heridos, 190 edificios colapsados y casi 21 mil personas viviendo en carpas, en estadios y en la calle. El sismo más fuerte en ese país en más de 125 años.

Y cuando aún no nos reponíamos, Colombia. Este lunes, magnitud 7.4, epicentro en San José del Palmar, Chocó. Van más de 220 muertos, 61 edificios colapsados y 1,575 viviendas afectadas, con daños graves en Cali, Pereira y Manizales.

¿Y nosotros? Ah, nosotros somos los campeones mundiales de la apatía sísmica.

Lo digo con vergüenza, porque yo he estado ahí, en los simulacros. Y he visto la tragicomedia completa: suena la alerta sísmica y la secretaria no quiere dejar el café, el Godín se queda sentado sin siquiera parpadear grabando con el celular, el jefe dice «es puro simulacro, no pasa nada». Nos burlamos del ejercicio que un día nos puede salvar la vida. Qué ironía tan tonta, por no decir otra cosa.

Somos buenísimos para exigir que el gobierno nos rescate, para culpar a la alcalde, al gobernador en turno, al presidente, pero somos pésimos para mover una silla que obstruye la salida de emergencia. Queremos que nos salven, pero no queremos ni salir al patio 3 minutos.

Y aquí viene lo que más me duele, lo que me hace escribir esto con un nudo en la garganta.

¿Sabes qué es lo más triste? Que la gente que murió en Venezuela y Colombia también pensó que nunca le iba a pasar. También se quedó sentada alguna vez en un simulacro.

Ahora cierra los ojos y piensa en Guerrero.

Somos una bomba de tiempo. Estamos sentados sobre la Brecha de Guerrero, ese monstruo dormido que los sismólogos del mundo observan con terror porque no ha liberado energía desde 1911 y que podría despertar con un sismo mayor a 8. Y lo tomamos a broma.

Piénsalo de verdad: si ahorita mismo empezará a temblar, de esos que no te dejan ni pararte, ¿qué harías? ¿Tu hijo pequeño sabría qué hacer en su escuela? ¿Tu madre, que ya no camina rápido, tendría quien la cargue? ¿Tienes una lámpara, agua, tus papeles?

Y la pregunta que más cala: ¿en qué condiciones está tu casa? ¿Cuántas familias en nuestras colonias y comunidades viven en casas con paredes cuarteadas, con techos de lámina, con castillos mal hechos, no porque quieran, sino porque no hubo para más? Me duele decirlo, pero si tiembla fuerte, ellos serán los primeros en irse y los últimos en ser buscados.

Guerrero ya ha llorado demasiado. No se nos olvida. El 19 de septiembre de 1985, magnitud 8.1, más de 10 mil muertos que México lloró a gritos. El 19 de septiembre de 2017, magnitud 7.1, 369 muertos, con niños bajo los escombros del Colegio Rébsamen. El 7 de septiembre de 2021, magnitud 7.1 con epicentro en Acapulco, que nos agarró de noche, solos, a oscuras. ¿Cuántas fechas más necesitamos para entender?

Desde mi muy humilde punto de vista, este no es un tema que le toque solo al gobierno. Es de todos. Al gobierno le toca revisar escuelas, hospitales, edificios públicos y dejar de dar permisos de construcción al ahí se va. A nosotros nos toca lo más humano: tener una mochila de emergencia, saber el punto de reunión, guardar los documentos, y sobre todo, tomarnos en serio el simulacro.

No esperemos a ser nosotros los del video. No esperemos a que nos tengan que buscar entre los escombros. No esperemos a abrazar una foto porque ya no podemos abrazar a la persona.

Hoy, te lo pido de corazón, llega a tu casa y habla con los tuyos. Dile a tu esposa, a tus hijos: «si tiembla fuerte ahorita, nos vemos aquí, afuera». Haz tu mochila. Arregla esa salida que siempre está bloqueada con cajas.

Hazlo hoy. Mañana podemos ser tú y yo la noticia.

Porque cuando la tierra tiembla, no pregunta si eres de izquierda o de derecha, si eres rico o pobre. Solo tiembla. Y se lleva todo.

Ojalá nunca nos toque vivir lo que hoy viven nuestros hermanos de Venezuela y Colombia. Pero si nos toca, que no nos encuentre distraídos, burlándonos de la alerta. Que nos encuentre abrazados, preparados y vivos.

Como dice el viejo refrán: «Más vale prevenir que lamentar».

No me lo tomen a mal, solo es para que hagamos conciencia. Les aseguro que nada personal.

 

Denuncia en desdeabajo Noticias!


¿Conoces o tienes fotos y videos de algún acto de posible negligencia, corrupción y abuso de autoridad? Mándalo al WhatsApp:  de desdeabajoNoticias: 7443262471. ¡Compártelo! Nosotros le damos seguimiento.

www.desdeabajo.com.mx

Síguenos también en Twitter: @Yae31099C en Facebook: DesdeabajoAca:https://www.facebook.com/profile.php?id=1000636239783

 

Related posts

El gobierno y la CNTE se radicalizan y dificultan acuerdos

Carlos Yanez Cruz

La geografía del miedo y la estadística de la ausencia

Carlos Yanez Cruz

Hordas ciudadanas o criminales mantienen en vilo al gobierno 

Carlos Yanez Cruz
WhatsApp
Copy link
¡La URL se ha copiado correctamente!
THREADS