The Muffin
Para Jeff Bezos, Prime Video es el nuevo Washington Post

Nota del autor:
En este envío encontrarán un análisis sobre el contraste de un Jeff Bezos que invierte más de 75 millones de dólares en una película documental de Melania y al mismo tiempo se prepara, de acuerdo a reportes, para extinguir o reducir al mínimo las secciones de deportes e internacional del Washington Post.
Como contexto, este video que publiqué hace unas horas.
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Un anuncio en The Sphere, 40 millones de dólares para producirla, 35 millones de dólares más en marketing para su estreno en salas de cine de 27 países. Una expectativa en el box office doméstico de, si acaso, 5 millones de dólares.
Las matemáticas no dan. Jeff Bezos y Amazon perderán dinero con el documental de Melania. Pero Donald Trump estará contento. Ya lo está incluso antes de su estreno este 30 de enero. Ha dicho que la película le pareció increíble. Una opinión predecible cuando se utiliza la figura de Melania para relatar los veinte días previos al día en que Donald Trump volvió a La Casa Blanca.
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Bezos no manifiesta el mismo interés por el Washington Post. De acuerdo a Status, a comienzos de febrero se producirá una nueva serie de despidos. Al equipo de deportes lo bajaron de la cobertura de los Juegos Olímpicos de Invierno. Con las maletas hechas, les notificaron que no habría viaje a Italia. Lo que sigue, insisten en medios estadounidenses, es la extinción del área de deportes del Post.
Los corresponsales del WaPo alrededor del mundo acusaron recibo. No apelaron a la resistencia típica del periodista. Intentaron empatizar con Jeff Bezos. A través de una carta pública, le hicieron ver la importancia de Global en tiempos de turbulencia política alrededor del mundo. Se comprometieron a seguir reduciendo costos con tal de continuar operando. En cierto modo, imploran por conservar su trabajo.
¿Por qué a Bezos le interesa más financiar una película de Melania que rescatar al Post?
La respuesta no está en el propio Bezos, está en Donald Trump y en la clase política en general. Los políticos se convirtieron en influencers. Entendieron que su modo de impactar depende de lo que se habla y se dice de ellos en redes sociales. Y para esos fines, más vale una película que raya en la propaganda que un medio que como porrista palidece ante podcasters y youtubers de derecha, y que incomoda cuando denuncia.
La influencia de un medio legacy para un multimillonario es cada vez menos valiosa. Sobre todo cuando se tiene Hollywood como posibilidad de dar esos caramelos que los gobernantes están buscando. El documental de Melania será propiedad intelectual que trascienda para Trump y su familia. No por el éxito que pueda o no tener, sino porque deja mucho más legado y testimonio que cualquier pieza periodística aislada que pudiera publicarse en ese mismo sentido.
El texto como herramienta de negociación para multimillonarios en su relación con el gobierno corre el riesgo de quedar obsoleto. Si se quiere generar ruido en torno a un gobernante, es necesario incendiar la conversación a través de redes sociales. Si se le quiere aplaudir, para que la sumisión valga la pena ha de encontrar eco entre los simpatizantes más fervientes en las plataformas sociales.
La nueva forma de congratularse con los gobernantes está en las productoras. Trump seguro agradece que en su momento Bezos haya impedido que se publicara un editorial a favor de Kamala Harris, pero valora mucho más un largometraje de la mujer y el hombre, sobre todo el hombre, que volvieron a La Casa Blanca tras impulsar la toma violenta del Capitolio y desconocer un resultado electoral.
La política de hoy está más cercana a Hollywood que a la rendición de cuentas. Trump lo sabe. Bezos obedece. Amazon Prime Video es su nuevo Washington Post.
Más allá de Trump, ¿tiene sentido el plan del Washington Post?
La carta enviada por los corresponsales del Post apela a lo que siempre se quiere del periodismo. Que sirva como herramienta social. Que se visibilice con profundidad lo que otros tratan con superficialidad. Pero al mismo tiempo denota el vacío que suele haber cuando emerge el discurso de los periodistas afectados. Se habla de relevancia mediática y aportación social, pero no de negocio. Se menciona una reducción de costos, pero no se compromete algún tipo de objetivo más allá del esfuerzo de generar menores egresos.
El Post como negocio es más grande de lo que debiera. Con el New York Times perdió la batalla del imperialismo periodístico. El NYT es global, el Post no domina ni siquiera su ciudad. Ahí le han pasado por encima Politico y Punchbowl. No es referente en deportes. Ahí el NYT se hizo con The Athletic. No es referente de información alrededor del mundo. Tiene un CMS poderoso en Arc. Una marca que aún hoy de algo vale. Y unos cuantos desarrollos con inteligencia artificial que si bien hablan de innovación, han estado marcados por los lanzamientos desprolijos y los errores no forzados.
La contracción de un medio no por fuerza significa extinción. El Post ha de encontrar esos espacios en los pueda ser líder. Will Lewis intenta que así sea a través de WP Intelligence, la apuesta del Post para conquistar a la clase ejecutiva.
Los aspectos clave de WP Intelligence son los siguientes:
- WP Intelligence
Suite especializada para líderes empresariales que ofrece insights accionables, análisis prospectivo y contenido enfocado en industrias clave.
- Servicios Corporativos
- Licenciamiento y Sindicación
- Estructura Comercial
¿Es lo que quisieran esos periodistas que están al borde del despido? Seguro que no.
¿Tiene más posibilidades de éxito como negocio que financiar corresponsales internacionales cuando el negocio de suscripciones del Post se ha ido desplomando?
Absolutamente sí.
¿Será suficiente para dar la vuelta al Post?
Por supuesto que no. Requerirá encontrar otros nichos y productos que le permitan conquistar comunidades de valor y ser lo suficientemente influyente tanto para que los usuarios piensen en suscribirse a uno o a varios productos y hacerse con anunciantes especializados en cada uno de esos segmentos.
El Washington Post parece estar en un punto de no retorno como propiedad de Jeff Bezos. Hace rato que Bezos no sólo pierde dinero. También se usa lo mal que está el Post para criticarlo. Y si enfrente tiene a Prime Video para dar apapachos que lucen en salas de cine y en The Sphere, es natural que Bezos se pregunte si ha de seguir perdiendo dinero en los medios de comunicación.
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