LECTURA POLÍTICA
PT: chantaje, división y oportunismo
Noé Mondragón Norato
El Partido del Trabajo (PT) comenzó sus ataques en cuando menos tres frentes a fin de doblar la voluntad presidencial orientada a empujar la Reforma Electoral que le quitaría las diputaciones plurinominales a todos los partidos pequeños o bonsái. Pero, sobre todo, sus millonarias entradas de dinero por concepto de prerrogativas partidistas. Y eso equivale a mermar las fortunas de todos esos vividores parasitarios, labradas al amparo de las complicidades y de los apoyos de los partidos más grandes. En el torcido esquema de la democracia a la mexicana, tanto PT, PVEM y MC hicieron nociva costumbre, estar pegados de manera permanente a los presupuestos públicos. Hay que ir por partes.
PT: DIVISIÓN Y OPORTUNISMO. – Ligado al polémico Raúl Salinas de Gortari ─ el “hermano incómodo” del ex presidente tricolor Carlos Salinas de Gortari─ el PT fue creado en 1990 bajo esa égida política. Y su intención fue evidente: a través de él, los hermanos Salinas intentaron restarle fuerza al movimiento político de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, fundador del Frente Democrático Nacional (FDN) y posteriormente, del PRD. A pesar de que se vendió como un partido de izquierda utilizando un discurso cargado hacia el maoísmo, nació en realidad como un instrumento de división y de oportunismo. Y desde diciembre de aquel año, su dirigente ha sido Alberto Anaya Gutiérrez, quien lo mismo ha tendido alianzas tanto con el PRI como con el PAN en diversos procesos electorales. Llegado el momento de poder y de conveniencias, se sumó festivo, al Morena. Anaya acumula 35 años en esa dirigencia. Por eso hoy está sacando a relucir el verdadero rostro que le dio vida al PT: el de hacer uso de la división y el oportunismo ante la amenaza de perder sus privilegios. Se lee así: 1.- El gobernador de Oaxaca, el ex perredista y hoy

morenista Salomón Jara Cruz, se sometió a la revocación de mandato el pasado 25 de enero. Y a pesar de que festeja por anticipado el voto a favor para la continuación en el cargo, su principal detractor, el dirigente estatal del PT en la vecina entidad, Benjamín Robles Montoya rechaza públicamente los resultados anunciando que los impugnará y señalándolo de “corrupto e ilegítimo”. Desde luego, el dirigente petista recibió “línea” de su dirigencia nacional para actuar así: intentando desestabilizar por adelantado y cuando la Reforma Electoral todavía no se decide, a dicho gobernante morenista. Como se ve no es el PRI ni el PAN los partidos opositores que se oponen al mandato del oaxaqueño, sino el PT, aliado partidista del Morena. 2.- En Guerrero, el también dirigente estatal del PT, Victoriano Wences Real, se “destapó” en Tlapa el pasado domingo, como aspirante a gobernador. Lo curioso del caso es que condicionó la alianza electoral con Morena a que sea él quien vaya como candidato. Lo cual contraviene toda lógica y sentido común. Porque, de entrada, el PT es un partido meramente simbólico. Y si ganó más espacios en la pasada elección fue precisamente por su alianza con Morena. Victoriano no sólo pidió eso, sino que su esposa, la diputada local plurinominal por tres ocasiones, Leticia Mosso Hernández, se victimizó al grado de señalar que se ha vuelto incómoda “por todas las cochinadas políticas que manejan en el Congreso y le quieren poner precio a mi cabeza”. Atípico y extraño que la legisladora descubra hasta hoy esas “cochinadas” y nunca durante sus ocho años como diputada local. Pero Victoriano y Leticia son instrumentos de chantaje de un poder más alto: el de la dirigencia nacional de su partido. 3.- En Zacatecas el PT apuntala las aspiraciones del senador Saúl Monreal Ávila. Pero el senador morenista José Narro Céspedes ─involucrado en la desaparición de dos marinos que lo escoltaron de Acapulco a la Ciudad de México en marzo de 2022 y cuyo caso no ha sido aclarado─ también la quiere apelando a su viejo origen en el PT. Y le vende la idea a la presidenta Claudia Sheinbaum, de que él garantiza esa alianza. Es parte de su propia estrategia de sobrevivencia. Pero lo aparatos de inteligencia norteamericanos lo vinculan con el crimen organizado. A diferencia de Oaxaca y Guerrero, el PT no hace ruido dentro de aquella fuerte ventisca. Pero los chantajes de ese partido con aromas a división y oportunismo al interior de Morena seguirán en los próximos meses. Porque forman parte de su naturaleza.
HOJEADAS DE PÁGINAS…Héctor Ulises García Nieto se fue de Guerrero como el perro apaleado: con la cola metida entre las patas. La dirigencia estatal de Morena, así como los consejeros de ese partido le echaron montón. Y no es para menos pues Ulises asumió funciones no sólo de dirigente nacional guinda ─esa tarea la correspondía a la dirigente de ese partido Luisa María Alcalde, quien también ha enmudecido al respecto─, sino que visibilizó una operación política fuera de contexto y contraria a los intereses morenistas al tomar protesta a expriistas y experredistas como los “Constructores del segundo piso de la Cuarta Transformación”. Y no sólo eso. Asumió que “de ahí saldrán los representantes populares claudistas en 2027”. Significa entonces que la propia presidenta Sheinbaum está dividiendo a Morena en dos bloques: los obradoristas que prevalecen en Guerrero. Y los claudistas que ella misma pretende crear con residuos del PRI y PRD. Ese es el punto.
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