LECTURA POLÍTICA
La derecha del PRD y su “unidad de las izquierdas”
Noé Mondragón Norato
La advertencia no dejó lugar a ninguna duda: todo aquel dirigente perredista que apoyara a un candidato presidencial diferente al postulado por la coalición con el PAN y el MC ─que era el actual senador Ricardo Anaya Cortés─, sería relevado de esas filas partidistas. La amenaza vino directa del entonces dirigente estatal del partido del sol azteca Ricardo Barrientos Ríos, un cuadro político perteneciente a la tribu Alternativa Democrática Guerrerense (ADG), una filial de Los Chuchos en Guerrero. El destinatario del mensaje fue el ex dirigente del PRD en Chilpancingo, Asunción Martínez Ortiz, quien se había opuesto a esa alianza “con la derecha” y terminó renunciando a su partido para después inscribirse como aspirante a diputado local por el Morena en el distrito dos. En su lugar fue designado Emilio Chavarría Díaz, quien pertenecía a ADG y en consecuencia, al grupo del entonces senador Celestino Cesáreo Guzmán. De ahí se abre lo demás.
LA “DERECHA” DEL PRD. – Huérfano de poder y en una coyuntura electoral que se anticipa complicada para la elección de 2027, el PRD en Guerrero se olvidó que en la elección de 2018 acordó una alianza con el PAN y el MC para enfrentar a AMLO. Y hoy con ese cinismo desbordante que ha caracterizado a todas las tribus perredistas, abogan por “un nuevo comienzo”. Aseguran que “ya no habrá alianza con la derecha” ─porque así conviene a sus intereses─ y claman por “la unidad de las izquierdas”. La realidad perredista no podía ser más abyecta:

1.- En la coordinación general del PRD acaba de tomar protesta Celestino Cesáreo Guzmán, un genuino representante de la tribu Los Chuchos en Guerrero. Tanto Celestino como el ex diputado local Carlos Reyes Torres tuvieron una parte del control político del PRD desde 2018 hasta la última elección de 2024 cuando dicho partido perdió su registro a nivel nacional. Porque la consigna política de AMLO era clara: desaparecer a la tribu Los Chuchos, la misma que le puso una serie de obstáculos en las elecciones de 2006 y 2012. Y luego en una maniobra muy oportunista como es su costumbre y que hoy replican, firmaron el Pacto por México de Peña Nieto, lo cual obligó al ex presidente a tomar distancia de ellos y fundar el Morena. Y si bien es cierto que el PRD mantiene acercamientos con este último partido para intentar ir juntos a la elección en puerta, el principal obstáculo político para lograrla se llama AMLO. Muy a pesar de que el dirigente estatal del partido guinda, Jacinto González Varona ya les guiñara el ojo. El punto es que ninguno de los aspirantes punteros a gobernador lo ha hecho. Porque saben de la voracidad de las tribus perredistas para encarecer negociaciones. Y saben también, que López Obrador no quiere saber nada de aquello que traspire aromas relacionados con Los Chuchos. Ese perfume lo tiene muy arraigado el propio Celestino Cesáreo. 2.- Convertido de algún modo en un partido de “derecha” ─la coalición PRD-PAN-MC acordaron permanecer juntos durante seis años desde 2017─ el PRD nunca percibió su fin político y electoral derivado de sus propios errores de cálculo político. Pero también de su inacabado e insaciable canibalismo. El mismo que hoy proyectan con el reciclamiento de sus mismos cuadros del pasado que se encaraman sin pudor, en las tomas de las decisiones. No les interesa medir el cataclismo electoral que se avecina derivado de permanencias prolongadas en el poder ─en sintonía con Manuel Añorve del PRI─, sino la preservación de sus mismos intereses. Es decir, la redición de esa lógica absurda de buscar el poder por el poder. De observar en el ciudadano común a un retrasado mental que olvida fácilmente corruptelas, inmovilismos e ineficacias en la función pública. Y si se mira bien, el recién estrenado dirigente estatal del PRD, no ha ganado una sola elección en urnas. Todas le han llegado por la vía plurinominal. Inicialmente fue beneficiario del crimen del extinto perredista Armando Chavarría Barrera al asumir de suplente a titular de la curul local. ¿Cómo podría convencer a los votantes alguien que jamás se ha medido en las urnas? Pero, sobre todo, ¿cómo podría romper la barrera de la animadversión política que esa tribu arrastra con AMLO? ¿Será que acaso la presidenta Claudia Sheinbaum ya olvidó los viejos resabios del pasado operados contra el ex presidente por esas tribus perredistas viciadas, y ahora apelará al “borrón y cuenta nueva” perdonando a los antiguos rivales electorales de Morena? De ser así, sólo faltarían dos alianzas partidistas más con el partido guinda: con el PAN y con el MC. Qué tal.
HOJEADAS DE PÁGINAS…Bajo la amenaza latente de ser abucheado o incluso llegar a ser motivo de probables connatos de violencia, el aspirante a gobernador por el PT, Victoriano Wences Real, decidió no alborotar el avispero este domingo pretextando la consabida y desgastada “Marcha de la lealtad”. Y se entiende: la votación en contra de la reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum en el Congreso de la Unión por parte del PVEM y del propio PT, encendieron las alertas contra ambos partidos. Sobre todo, en una entidad como Guerrero, que es de las más votadas a favor de Morena en la última elección presidencial de 2024. Y en las redes sociales los partidarios guindas adelantaron un eventual voto de castigo contra ambos partidos políticos “hasta desaparecerlos”. Y si ni el PT ni el PVEM le han aportado absolutamente nada a la democracia ─más que los empoderamientos familiares─, debe resultar para ellos altamente preocupante el coro de todas esas voces.
Denuncia en desdeabajo Noticias!
¿Conoces o tienes fotos y videos de algún acto de posible negligencia, corrupción y abuso de autoridad? Mándalo al WhatsApp: de desdeabajoNoticias: 7443262471. ¡Compártelo! Nosotros le damos seguimiento.
Síguenos también en Twitter: @Yae31099C en Facebook: DesdeabajoAca:https://www.facebook.com/profile.php?id=1000636239783