Blog Post

Desde Abajo Noticias > Opinion > Radiografía de una crisis ignorada

Radiografía de una crisis ignorada

Caminos del sur

Radiografía de una crisis ignorada

Manuel Nava

México enfrenta actualmente una crisis silenciosa en salud mental que se manifiesta con particular intensidad entre niñas, niños y adolescentes.

Este fenómeno se expresa en el aumento sostenido de trastornos como la depresión, la ansiedad, los problemas de conducta y las conductas suicidas, configurando un escenario que, aunque visible en los registros institucionales, permanece en gran medida subestimado.

En 2024, el sistema público de salud registró 144 mil 897 atenciones en materia de salud mental para población de entre cinco y 19 años.

Sin embargo, esta cifra debe interpretarse como un indicador parcial, dado el peso de la “cifra negra”: casos no diagnosticados, no atendidos o invisibilizados en el ámbito familiar y escolar.

De los casos registrados, cerca del 78 por ciento se concentra en trastornos de conducta, ansiedad y depresión, lo que evidencia no solo su prevalencia, sino también su creciente normalización en la vida cotidiana de la infancia y la juventud.

Desde una perspectiva sociológica, este deterioro no puede entenderse como un fenómeno individual o aislado. Responde a un entramado de factores estructurales y contextuales que incrementan la vulnerabilidad emocional: la violencia intrafamiliar, el acoso escolar, la precariedad económica y, de manera particular en ciertas regiones del país, la presencia del crimen organizado como elemento constitutivo del entorno social.

En este contexto, las conductas que frecuentemente son desestimadas por el mundo adulto —como el cutting, el uso compulsivo de redes sociales o fenómenos identitarios emergentes— deben ser interpretadas no como causas, sino como síntomas visibles de un malestar psicosocial más profundo. Funcionan como mecanismos de expresión de una crisis emocional que no encuentra canales institucionales suficientes de atención ni espacios seguros de contención.

Esta problemática adquiere una dimensión especialmente crítica en la Región Pacífico Sur, donde se observa un crecimiento sostenido y acelerado de los trastornos emocionales en población joven durante los últimos tres años, agudizado tras la pandemia de COVID-19. En esta región, la convergencia de desigualdades históricas, pobreza estructural y violencia social configura un entorno altamente adverso para el desarrollo emocional.

En Chiapas, la salud mental juvenil ha dejado de ser un fenómeno aislado para consolidarse como un problema de salud pública. Se reportan más de 150 suicidios anuales, muchos de ellos en población joven, así como más de 3 mil diagnósticos de depresión al año, con mayor incidencia en adolescentes y mujeres jóvenes. Estas cifras, no obstante, coexisten con un amplio subregistro que oculta prácticas de autolesión, ansiedad crónica y depresión no diagnosticada.

Por su parte, Guerrero presenta un escenario crítico caracterizado por la interacción entre violencia, pobreza extrema y desplazamiento forzado, factores que profundizan el deterioro de la salud mental.

La limitada disponibilidad de servicios especializados y la persistente marginación social incrementan la vulnerabilidad de este grupo, en un contexto donde más del 14 por ciento de niñas, niños y adolescentes a nivel nacional ya presenta afectaciones en este ámbito.

En Michoacán, los registros muestran un incremento estacional en los casos de depresión, ansiedad y suicidio, particularmente entre los meses de abril y julio. Durante 2022, se otorgaron 2 mil 150 consultas en paidopsiquiatría y psicología a menores de entre 4 y 17 años, lo que evidencia tanto la demanda creciente como la presión sobre los servicios existentes.

Finalmente, en Oaxaca, el deterioro de la salud mental se vincula estrechamente con la exclusión educativa y las barreras de acceso a servicios de salud.

La entidad se ubica entre las más afectadas del país, con un alto porcentaje de niñas, niños y adolescentes con condiciones mentales que no asisten a la escuela, lo que refleja una profunda brecha en los mecanismos de detección, atención y seguimiento.

La evidencia apunta a una problemática multifactorial y en expansión, donde los factores sociofamiliares, escolares y digitales interactúan de manera compleja, profundizando el malestar emocional de la juventud.

Más que un fenómeno coyuntural, se trata de un proceso estructural que está reconfigurando las condiciones de bienestar de las nuevas generaciones.

Este escenario exige respuestas institucionales urgentes y articuladas, orientadas no solo a la atención clínica, sino también a la prevención, la intervención comunitaria y el fortalecimiento de la infraestructura de salud mental en la Región Pacífico Sur.

La mente puede hacer del infierno un cielo y del cielo un infierno, diría la abuela.

__

Referencias

Acta Pediátrica de México

Save the Children México

Secretaría de Salud

Salud Mental de la Secretaría de Salud Michoacán

Principio del formulario

Denuncia en desdeabajo Noticias!


¿Conoces o tienes fotos y videos de algún acto de posible negligencia, corrupción y abuso de autoridad? Mándalo al WhatsApp:  de desdeabajoNoticias: 7443262471. ¡Compártelo! Nosotros le damos seguimiento.

www.desdeabajo.com.mx

Síguenos también en Twitter: @Yae31099C en Facebook: DeseabaoAca:https://www.facebook.com/profile.php?id=1000636239783

Please follow and like us:
Facebook
YouTube
Pinterest
LinkedIn
Telegram
WhatsApp
Tiktok