19.4 C
New York
octubre 7, 2026
Opinion

El defensor

Zona Cero

El defensor

Roberto Santos

 

 

Qué necedad la de Sofío Ramírez para  recorrer las radiodifusoras defendiendo a su nuevo jefe político.

 

El asunto tiene, además, una curiosa pizca de nostalgia: el histórico jefe de Sofío, Ángel Aguirre Rivero, terminó fuera del gobierno y posteriormente enfrentando un proceso político y judicial en medio de la tragedia de Ayotzinapa.

 

Ahora Sofío encontró una nueva causa que defender y salió a pedir que, por favor, “no lastimen más a Félix”.

Como si Félix Salgado Macedonio perteneciera a algún grupo vulnerable que necesitara un comité de protección política.

Pero a Félix, a estas alturas, pocos necesitan defenderlo. Ha sobrevivido políticamente a casi todo: derrotas, polémicas, acusaciones, cambios de partido, candidaturas, protestas, decisiones de Morena y hasta a su propia fama de personaje indestructible de la política guerrerense.

Ahora resulta que una declaración de Claudia Sheinbaum lo coloca al borde del escarnio y el morbo social.

La presidenta habló de “ambiciones personales” y cuestionó que éstas se conviertan en motivo de disputa.

Pero Sofío leyó aquello como una especie de sentencia desde el centro del poder y entonces se puso la armadura, montó su Rocinante político y salió a defender a Félix de enemigos que, por lo visto, sólo existen en su imaginación.

Es curioso: donde otros vemos una diferencia política, Sofío descubre violencia política. Donde hay una crítica presidencial, él encuentra un linchamiento. Y donde Félix insiste en mantener sus asambleas pese a que Morena ya tomó una decisión sobre la coordinación estatal, Sofío encuentra una cruzada por los derechos constitucionales.

Sin duda,la defensa tiene su chiste.

Porque si seguimos esa lógica, cualquier político que reciba una crítica debería ser considerado víctima de una persecución. Y entonces habría que establecer una nueva institución nacional: la Procuraduría para la Protección de Aspirantes Ofendidos.

Podrían acudir ahí quienes sufran el terrible agravio de que alguien les diga que están actuando por ambición personal.

Pero hay un detalle que vuelve todavía más interesante esta defensa.

Si Sofío hubiera defendido a Ángel Aguirre Rivero con la misma vehemencia con la que hoy defiende a Félix Salgado, quizá el exgobernador ya estaría libre, políticamente reivindicado y dando entrevistas sobre la injusticia de la historia.

Pero no fue así.

Sofío aplicó aquella vieja regla no escrita de la política: muerto el rey, viva el rey.

Y ahora el antiguo hombre fuerte quedó convertido en recuerdo, mientras Sofío se acomodó rápidamente bajo una nueva sombra protectora y se convirtió en uno de los discípulos más fieles de Félix.

La política, ya se sabe, tiene una memoria bastante selectiva.

Y Félix tampoco parece dispuesto a conformarse con la realidad que le ofrece el partido. Insiste en una “encuesta espejo”, como si una medición adicional pudiera producir un resultado más satisfactorio que el que ya se obtuvo.

Ahí está quizá el absurdo de todo esto.

Una encuesta sirve para conocer qué piensa la gente. Pero cuando se insiste en repetirla porque el primer resultado no gusta, la encuesta corre el riesgo de convertirse en otra cosa: no en un instrumento para conocer la realidad, sino en un mecanismo para buscar la realidad que uno quiere escuchar.

Una especie de espejo político.

Y los espejos tienen esa maravillosa propiedad de no contradecirnos.

Desde esa perspectiva, la encuesta espejo puede interpretarse menos como una búsqueda de información y más como una búsqueda de validación personal: confirmar que todavía se tiene el respaldo que se cree tener, aun cuando el partido ya tomó una decisión distinta.

El problema es que la política no se resuelve con espejos. Se resuelve con votos, acuerdos, organización y capacidad para construir unidad.

Y aquí aparece la pregunta que realmente debería preocupar a Morena.

¿Las asambleas de Félix y la defensa pública que encabeza Sofío son solamente una expresión de inconformidad interna o pueden convertirse en el preámbulo de una ruptura dentro del movimiento guinda?

Todavía no hay elementos para afirmar que exista una ruptura. Pero sí hay señales de una tensión que, si continúa creciendo, puede terminar afectando la unidad que Morena necesitará para 2027.

Y es que una cosa es cuestionar una decisión interna y otra construir alrededor de ese cuestionamiento una estructura política paralela.

Si el conflicto escala, el problema dejaría de ser Félix contra Beatriz, o Sofío contra la dirigencia, y podría convertirse en algo mucho más grande: Morena contra Morena.

Y ahí la oposición podría encontrar una oportunidad que difícilmente habría podido construir por sí sola.

Porque si Morena llega dividido a la elección de 2027 y del otro lado aparece un candidato competitivo capaz de reunir a las distintas fuerzas opositoras, entonces la elección puede dejar de ser el trámite que algunos imaginan.

La gubernatura no se puede perder únicamente porque la oposición sea fuerte.

También puede perderse porque el partido gobernante se debilite desde adentro.

Ahí sí podría aplicarse aquello de que en el pecado se lleva la penitencia.

Y la ironía sería todavía mayor si la advertencia que hoy incomoda a algunos terminara convirtiéndose en una profecía política: que las ambiciones personales terminen rompiendo la unidad necesaria para conservar un proyecto que, en teoría, está por encima de cualquier persona.

Ya se sabe que un proyecto político que depende de una sola ambición deja de ser proyecto colectivo.

Se convierte en proyecto personal.

Y ese es precisamente el punto que parece perderse entre asambleas, encuestas espejo, defensas radiofónicas y discursos sobre agravios.

Félix tiene derecho a inconformarse. Sofío tiene derecho a defenderlo. Cualquier militante tiene derecho a cuestionar las decisiones de su partido.

Pero también deben asumir algo elemental: en política, ejercer un derecho no elimina las consecuencias políticas de ejercerlo.

Y si la insistencia termina fracturando al movimiento, debilitando su estructura y entregándole a la oposición una oportunidad que hoy no tiene, entonces quizá la historia termine escribiendo una conclusión bastante incómoda.

No sería que alguien le ganó Morena.

Sería que Morena terminó perdiéndose a sí mismo, devorándose a sí misma.

Porque defender a un político de las amenazas es una obligación democrática.

Defenderlo de las críticas ya es otra cosa.

Y para eso, francamente, Félix no necesita salvavidas.

Mucho menos uno con memoria política corta.

Aunque, viendo la velocidad con la que algunos cambian de jefe, tampoco sería extraño que mañana aparezca otro micrófono y otro nuevo rey.

 

Denuncia en desdeabajo Noticias!

 

¿Conoces o tienes fotos y videos de algún acto de posible negligencia, corrupción y abuso de autoridad? Mándalo al WhatsApp:  de desdeabajoNoticias: 7443262471. ¡Compártelo! Nosotros le damos seguimiento.

www.desdeabajo.com.mx

Síguenos también en Twitter: @Yae31099C en Facebook: DesdeabajoAca:https://www.facebook.com/profile.php?id=1000636239783/

Related posts

* Metas claras

Carlos Yanez Cruz

El esfuerzo de la Secretaria de Salud para atender cáncer en Guerrero

Carlos Yanez Cruz

La ayuda del cártel en Veracruz y la justificación de la presidencia.

Carlos Yanez Cruz
WhatsApp
Copy link
¡La URL se ha copiado correctamente!
THREADS