LECTURA POLÍTICA
Sinaloa: ¿Impunidad como hace 40 años?
Noé Mondragón Norato
Antonio Toledo Corro fue uno de los gobernadores priistas de Sinaloa a quien se relacionó con el narcotráfico en aquella entidad. Gobernó de 1981 a 1986. Brotaron las evidencias. Abundaron confesiones. Todas las pistas lo acorralaban. El maquillaje se le derritió mostrando su verdadero rostro. El gobierno de Estados Unidos a través de la DEA, lo señaló de mantener “vínculos estrechos con el narcotráfico”. Sobre todo, con Miguel Ángel Félix Gallardo “El jefe de jefes” —sentenciado a dos condenas: una de 40 años por tráfico de cocaína, acopio de armas y cohecho, y otra de 37 por el crimen del agente de la DEA, Enrique Camarena Salazar en 1985—, de quien utilizaba el rancho “Las Cabras” propiedad del finado exgobernador tricolor, como refugio y aeródromo. También se le descubrieron nexos con El Chapo Guzmán y los hermanos Arellano Félix. Fue el primer antecedente de un gobernante que protegió a los narcos. Contabilizó más de 6 mil 500 homicidios al final de su sexenio. Sin embargo y dada la impunidad de aquellos tiempos, nunca se le detuvo ni consignó. La historia se repite en esa misma entidad. Pero con otros actores. Y otros ingredientes.
LA AMENAZA GRINGA. – La narrativa del gobierno de los Estados Unidos, con Donald Trump al frente, se está radicalizando. Se lee desde distintas perspectivas: 1.- De entrada, el encabezado por Trump es un gobierno conservador. De derecha. Por eso ha comulgado perfectamente con todos aquellos gobiernos en el mundo que muestran esta inclinación ideológica. Y a los de izquierda los ha denostado y observado con desprecio e indiferencia. Se entiende que, con base en lo anterior, la presidenta Claudia Sheinbaum tuviera que identificarse con Cuba, Venezuela, Colombia y Brasil, y con los sectores de la izquierda española que la invitaron recientemente a la “Cuarta Cumbre en Defensa de la Democracia”. Una reunión y asistencia que no fue bien vista por Trump, quien en marzo pasado también excluyó a Sheinbaum de la cumbre “Escudo de las Américas” realizada en Miami. En esa reunión, el presidente norteamericano remarcó que México “es el epicentro de la violencia”. Como para refrendar su distanciamiento con el actual gobierno federal morenista. 2.- La gota que derramó el vaso fue la muerte de dos agentes de la CIA el pasado 19 de abril en un accidente ocurrido en la sierra del estado de Chihuahua. Dicha entidad es gobernada por la panista Marú Campos Galván. Y esta debía comparecer ante el senado el pasado 28 de abril a fin de explicar qué fue lo que realmente pasó con los agentes de la CIA. La gobernadora se negó. Un día después —justo el miércoles 29 de abril— el gobierno de Donald Trump acusó por narcotráfico formalmente y ante un tribunal

de Nueva York, al gobernador morenista de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. Incluso, demandó su extradición. Esa bomba se estaba guardando con sigilo. Esperando los tiempos para activarla. Porque desde que capturaron en Sinaloa a Ismael El Mayo Zambada el 25 de julio de 2024, advirtió desde su cautiverio en los Estados Unidos, lo que podría venir para el gobierno de México de revelar toda la información con la que contaba. Pero la presidenta Claudia Sheinbaum al parecer, no lo tomó en serio. Olvida que los gringos no perdonan. Y si en su momento fueron de cacería contra todos los narcos involucrados en el crimen del agente de la DEA, Enrique Camarena Salazar ocurrido el 9 de febrero de 1985 —incluido el ex secretario de Gobernación priista y exdirector de la CFE con AMLO, Manuel Bartlett Díaz, quien por ese motivo y desde aquella fecha, no puede entrar a los Estados Unidos—, también lo harán en el caso de los dos agentes de la CIA “accidentados”. Se entiende a su vez que, si un tribunal de Nueva York ya soltó el percutor de la bomba política que estalla en estos momentos en nuestro país, es claro que mucha de esa información les fue revelada a las autoridades norteamericanas por el propio Mayo Zambada. Y también por Joaquín El Chapo Guzmán, condenado a cadena perpetua en el vecino país. En consecuencia, no tiene nada que perder. Y en mayo de 2025, 17 familiares de su hijo, Ovidio Guzmán, fueron admitidos en Estados Unidos como parte “de una negociación” con el Departamento de Justicia. Tanto el Mayo como El Chapo, son dos personajes clave que conocen a fondo no sólo el mundo del narcotráfico, la violencia y el crimen en Sinaloa, sino a todos los actores del poder con los que pactaron. A diferencia de Toledo Corro, esta vez podría no haber impunidad.
HOJEADAS DE PÁGINAS…El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, está identificado como un personaje de “los duros” que fundaron Morena. Y en este carril, el golpe político por parte del gobierno de Donald Trump, debe afectar más al expresidente AMLO, que a la presidenta Claudia Sheinbaum, quien precisa conjurar las presiones de López Obrador, en el escenario de los “palomeos” de los 17 candidatos morenistas a gobernador para la elección de 2027. La gobernadora de Campeche Layda Sansores, ya se adelantó en la designación del candidato de la 4T en aquella entidad. Se entiende que todo lo anterior, con la aprobación de AMLO. En Sinaloa se perfilaba como un posible relevo de Rocha Moya, el senador Enrique Inzulza Cázarez, pero también fue señalado por el gobierno de los Estados Unidos. En las aguas revueltas del poder, la presidenta Sheinbaum se encontró de pronto, atrapada en el centro de ese potente remolino.
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