11.9 C
New York
31 de mayo de 2026
Opinion

La escuela Morelos de Chilpancingo, y la vi0l3ncia que ya normalizamos

Zona Cero

La escuela Morelos de Chilpancingo, y la vi0l3ncia que ya normalizamos

Roberto Santos

 

 

Lo que ocurre en la primaria “José María Morelos y Pavón” de Chilpancingo es el síntoma de lo que sucede en el ámbito escolar.

Es apenas una ventana dolorosa hacia una realidad que desde hace tiempo se viene incubando en las escuelas en forma de niños viol3nt4ndo a otros niños, amen4zas, ext0rsiones, golp3s, miedo y autoridades escolares incapaces —o indiferentes— para detenerlo.

Ayer una madre tuvo que bloquear la escuela para que alguien en este mundo de ruido y sordera, la escuchara.

Su hijo, estudiante de sexto grado, sufre agr3siones físicas constantes y presuntamente era obligado a pagar 200 pesos semanales para no ser golp3ado.

La denuncia señala años de omisión por parte del director. Y como suele ocurrir en este país, el problema sólo comenzó a verse cuando el conflicto estalló públicamente.

Es incómodo pero hay que preguntar: ¿qué está ocurriendo con nuestros niños para que la viol3ncia se haya convertido en una forma cotidiana de relación?

La respuesta no está únicamente en las aulas. Está, primero, en los hogares.

La ausencia de los padres, la falta de educación en valores, el abandono emocional, la incapacidad para enseñar límites y respeto, son factores que hoy pesan profundamente en la conducta de muchos menores.

Hay padres físicamente presentes, pero emocionalmente ausentes. Otros viven consumidos por el trabajo, por los conflictos personales o simplemente renunciaron a ejercer autoridad y acompañamiento.

Peor aún: existen hogares donde la viol3ncia no sólo se tolera, sino que se aprende. Padres y madres agr3sivos que lejos de prevenir conductas viol3nt4s, terminan siendo detonadores de ellas.

Niños que crecen viendo y sufriendo insult0s, g0lpes, amen4zas y humillaciones reproducen después ese mismo lenguaje en la escuela. Los niños heredan la vi0l3ncia cuando no se corrige.

Y frente a ello, muchas instituciones educativas han optado por la comodidad de mirar hacia otro lado.

También hay negligencia de algunos maestros y directivos que minimizan el acoso escolar, que consideran “cosas de niños” agre3siones que terminan destruy3ndo emocionalmente a las víctimas.

Se deja crecer el problema hasta que explota. Entonces llegan los bloqueos, las denuncias y la indignación pública.

Lo más grave es que comienzan a aparecer señales de impunidad dentro de las propias escuelas.

Ayer mismo, otro padre denunció que sería ag3did0 por un policía estatal, amen@za que habría sido transmitida por la hija del agente a otra estudiante.

La menor agr3sora, dicen los denunciantes, actúa con la protección implícita que le da el cargo de su padre.

Y así, desde la infancia, algunos niños aprenden que el poder sirve para intimidar y que la ley puede doblarse al gusto del violent@dor.

Cosas extremadamente graves están ocurriendo en las escuelas. Y no sólo en nivel básico. En secundarias y preparatorias el problema suele ir acompañado del c0nsum0 y circulación de dr0g4s, además de 4rm4s y amen@zas cada vez más severas hasta para la planta docente.

Quizá lo más preocupante es que como sociedad ya comenzamos a acostumbrarnos. Vivimos rodeados de viol3nci4 y terminamos normalizándola.

Vivimos dentro de la polarización política, la que también ha contaminado la convivencia social: el insulto, el odio y la descalificación permanente se han vuelto parte del discurso político cotidiano. Esto es observado por los niños, quienes aprenden ese lenguaje y comportamiento.

A ello se suma el impacto devastador de la narc0cultur4. El entorno vi0lent0 generado por el CO ha penetrado profundamente en la sociedad.

Los niños consumen contenidos donde el n4rc0 aparece como símbolo de éxito, poder y respeto.

Lo ven en redes sociales, lo escuchan en cierta música y lo encuentran incluso en referentes públicos que aspiran a cargos políticos reproduciendo discursos, símbolos y actitudes ligadas a esa subcultura cr*min4l.

Por eso resulta detestable que algunos personajes que sueñan con ser candidatos a gobernador pretendan construir popularidad al contratar grupos musicales que cantan a los “varones de la dr0g4” y los imitan, como si la vi0l3ncia fuera una forma válida de liderazgo o prestigio social.

Sigmund Freud advertía que el ser humano nace dominado por impulsos primarios y que corresponde a la educación y la civilización ayudar a regular esas pulsiones.

Cuando los niños crecen sin límites, sin formación emocional y sin adultos capaces de controlar siquiera sus propias emociones, el resultado inevitable es una sociedad cada vez más vi0l3nta.

Así que lo de la primaria Morelos es apenas el síntoma.

Tal vez haya llegado el momento de replantear medidas que en su momento fueron polémicas, pero necesarias.

El programa Mochila Segura debería volver a implementarse en las escuelas de todos los niveles para intentar impedir el ingreso de armas u objetos peligr0s0s.

Lo cierto es que no resolverá el problema de raíz, pero podría evitar tragedias.

Resulta penoso ver que en este momento las escuelas al mismo tiempo que forjan estudiantes , también están reflejando el deterioro emocional, social y moral de toda una sociedad que dejó crecer la vi0l3ncia hasta volverla cotidiana.

 

Denuncia en desdeabajo Noticias!


¿Conoces o tienes fotos y videos de algún acto de posible negligencia, corrupción y abuso de autoridad? Mándalo al WhatsApp:  de desdeabajoNoticias: 7443262471. ¡Compártelo! Nosotros le damos seguimiento.

www.desdeabajo.com.mx

Síguenos también en Twitter: @Yae31099C en Facebook: DesdeabajoAca:https://www.facebook.com/profile.php?id=1000636239783

Please follow and like us:

Related posts

Trump Recargado

admin8

Rubén Figueroa, cacique clásico de la vieja guardia                           

admin8

En Campaña

admin8
Facebook
YouTube
Pinterest
LinkedIn
Telegram
WhatsApp
Tiktok