LECTURA POLÍTICA
Tamaulipas, otra vez
Noé Mondragón Norato
Mientras que, en algunas entidades del sur del país varios ex gobernadores fueron expulsados de sus cargos por violencia, desapariciones forzadas y represión contra la población civil, en los del norte otros mandatarios estatales también fueron defenestrados. Pero a diferencia de los del sur, muchos de esos gobernantes norteños sí pisaron la cárcel. Sobre todo, los de Tamaulipas. Había diferencias muy marcadas pues los delitos eran otros. Casual y coincidentemente, aquellos que afectan directamente a los Estados Unidos: delincuencia organizada, lavado de dinero y asociación delictuosa. Hay que ir por partes.
TAMAULIPAS INOCULADO. – Por su condición geográfica cercana al territorio norteamericano algunos gobernadores del norte de México han caído en la tentación de tender pactos y acuerdos con los grupos del crimen organizado, en una secuencia descompuesta de complicidades soterradas. Tamaulipas es uno de ellos desde la década de los noventa. Se lee así: 1.- El ex gobernador priista de Tamaulipas, Tomás Yarrington Ruvalcaba fue detenido en Italia en 2017 y luego, extraditado a los Estados Unidos. Durante su periodo de gobierno que corrió de 1999 a 2004, se la acusó de apoyar al Cártel del Golfo y a su entonces brazo armado Los Zetas. Los cargos que se le fincaron fueron: delitos contra la salud, asociación delictuosa, lavado de dinero, operaciones con recursos de procedencia ilícita, además de corrupción y sobornos pues habría aceptado 3.5 millones de dólares de dicho cartel. Tras una sentencia de nueve años en una prisión de Texas, fue deportado del vecino país en abril de 2025 y enviado al penal de Altiplano donde enfrenta todavía varios procesos penales. 2.- Eugenio Hernández Flores fue otro ex gobernador tricolor de Tamaulipas que también fue visto tras las rejas. Su periodo de gobierno de enero de 2005 a diciembre de 2010, lo marca un hecho negro e ignominioso: la masacre de 72 migrantes en San Fernando atribuida a Los Zetas, entre el 22 y 23 de agosto de 2010. Y dos meses antes ─el 28 de junio─, la ejecución del candidato a gobernador por el PRI, Rodolfo Torre Cantú. Su hermano Egidio ─en esa tradición política de heredar candidaturas a familiares por luto, compasión o lástima─ surgió como el relevo. Pese a ello, las matanzas colectivas siguieron. El abril de 2011 se encontraron 196 cuerpos en fosas clandestinas en la misma población de San Fernando. Y Eugenio Hernández fue acusado en Estados Unidos de lavado de dinero y asociación delictuosa. Fue arrestado en 2017 y purgó condena hasta 2023 en el penal de San Mateo Atenco. Promovió un amparo para evitar ser extraditado al vecino país donde era reclamado. Cuando salió de prisión en 2023, el PVEM se acercó a él para ofrecerle la candidatura en primera formula al senado por Tamaulipas para la elección de 2024. Una aberración más del Partido Verde. Pero una impugnación del PAN ante el INE lo impidió, pues Eugenio seguía sujeto a proceso de extradición. 2.- El ex gobernador Egidio Torre Cantú (2011-2016) tuvo la osadía de pavimentar una calle en Reynosa y asignarle el nombre de Juan Nepomuceno Guerra, quien fue el fundador del Cartel del Golfo. Por ese y otros hechos polémicos fue investigado, pero no cayó en prisión. Antes, el también ex gobernador tricolor Manuel Cavazos Lerma (1993-1999) fue señalado de tener vínculos con el narcotráfico y con el Cartel del Golfo. Incluso, de estar involucrado en el asesinato de Rodolfo Torre Cantú.

Esa carpeta se cayó por falta de pruebas. Y Manuel se encumbró en 2018 como senador del PRI. Risiblemente fue expulsado de ese partido no por esas sospechas, sino por misoginia. El ex gobernador panista Francisco García Cabeza de Vaca (2016-2022) también fue vinculado al Cartel del Golfo, Los Zetas y el CJNG. Tiene orden de aprehensión reactivada por la SCJN desde 2026. Pero se mantiene prófugo y refugiado en Estados Unidos. 3.- Como se ve, desde 1993 el crimen organizado parece haber mantenido acuerdos inconfesables con el poder estatal en Tamaulipas. Y hoy que los norteamericanos anunciaron la cancelación de la visa al gobernador morenista Américo Villarreal Anaya por presumibles vínculos con el crimen organizado y el huachicol fiscal, esa regla parece mantenerse vigente. Aplicable tanto para los ex gobernadores del PRI y el PAN. Y ahora con el gobernador en funciones de Morena. Para desgracia de una sociedad que sigue viviendo amenazada, subyugada, arrinconada y con miedo.
HOJEADAS DE PÁGINAS…Resulta extraño y hasta desconcertante que la presidenta Claudia Sheinbaum se niegue a sentarse a dialogar con los maestros disidentes de la CNTE. A pesar del cúmulo de destrozos y la actitud violenta y radical que muestran los adherentes a ese movimiento. El punto es que el ex presidente AMLO sí lo hizo. Y esa va siendo una de las características más notorias de su estilo personal de gobernar. Es decir, sentarse con unos sí y con otros no. El problema de la presidenta es que cuenta con pésimos funcionarios que se niegan a realizar bien su chamba. Y ese déficit se aprecia claramente en las fallidas gestiones realizadas hasta hoy, tanto por parte del secretario de Educación, Mario Delgado Carrillo, como de la secretaria de Gobernación Rosa Icela Rodríguez Velázquez, quien tampoco arregló nada del conflicto violento y del desplazamiento de personas en la Montaña baja durante su visita por Guerrero. Y sin operadores políticos a la altura del conflicto, las cosas podrían alargarse más, ahondando esa crisis.
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